Diego Santilli tuvo este miércoles su primer bautismo de fuego como jefe de Gabinete. Apenas horas después de asumir el cargo, encabezó una reunión con los bloques aliados de La Libertad Avanza en el Senado para intentar destrabar el tratamiento de la reforma del régimen de Zona Fría, una de las iniciativas más sensibles del Gobierno nacional y que impacta de lleno en la provincia de Buenos Aires.
La tarea no es menor. Javier Milei le encomendó al exdirigente del PRO ordenar la relación política con el Congreso y los gobernadores, y el primer expediente que quedó sobre su escritorio es también uno de los más complejos: conseguir los votos para eliminar un beneficio que alcanza a millones de usuarios bonaerenses y que genera resistencia incluso entre aliados del oficialismo.
El primer examen político
Santilli encabezó la reunión acompañado por la legisladora y exministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Del encuentro participaron los jefes de los bloques del PRO y Provincias Unidas, Martín Goerling y Carlos Espínola, además de las senadoras Mariana Juri, Flavia Royón y Edith Terenzi.
Al término del encuentro, el jefe de Gabinete dejó en claro cuál es la intención del Ejecutivo. “La idea es insistir, pero bueno, se está trabajando. Yo tengo confianza en que sí. Lo que digo es que hay que trabajar todos los temas”, respondió al ser consultado por la prensa sobre la posibilidad de introducir cambios al proyecto aprobado por Diputados.
La definición refleja el objetivo de la Casa Rosada: sostener sin modificaciones la media sanción obtenida en la Cámara baja para evitar que la iniciativa deba volver a Diputados.
Un tema sensible para Buenos Aires
El desafío, sin embargo, trasciende la negociación parlamentaria. La eliminación del régimen de Zona Fría afecta a 95 municipios bonaerenses incorporados al beneficio durante la ampliación de 2021 y alcanza a más de un millón de usuarios residenciales de gas.
La discusión, además, se da en medio de una de las olas polares más intensas de los últimos años. En los últimos días hubo nevadas en Sierra de la Ventana, temperaturas bajo cero en buena parte del interior bonaerense y reiteradas críticas de intendentes y legisladores al proyecto impulsado por el Gobierno nacional.
Las postales del sudoeste bonaerense también reavivaron el debate sobre uno de los principales argumentos de la Casa Rosada para impulsar la reforma. Durante su debut como vocero presidencial, Adrián Ravier sostuvo que el régimen de Zona Fría se había “desnaturalizado” al extenderse a “zonas templadas” de la provincia de Buenos Aires.
“Durante los gobiernos populistas este subsidio se extendió a gran parte del país, a zonas templadas, y se desnaturalizó este subsidio”, afirmó el funcionario al defender la iniciativa oficial. Según explicó, el régimen había sido creado para compensar el mayor consumo de gas en las regiones más frías del país y los recursos que hoy demanda podrían destinarse a otras políticas públicas.
Sin embargo, las nevadas registradas en Sierra de la Ventana y otras regiones bonaerenses junto con las temperaturas extremas que afectaron este jueves a buena parte del interior provincial volvieron a poner bajo discusión ese argumento, justo cuando el Senado debe definir el futuro del beneficio.
Ese contexto vuelve especialmente delicada la misión encomendada a Santilli, quien aparece desde hace meses como uno de los dirigentes mejor posicionados para encabezar la propuesta electoral de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires en 2027.
Gobernadores, Senado y costo político
A diferencia de Diputados, el panorama en el Senado es considerablemente más complejo para el oficialismo. El peso de los gobernadores sobre sus bancadas dificulta la construcción de una mayoría y varios mandatarios no están dispuestos a asumir el costo político de un aumento en las tarifas de gas en pleno invierno.
Si bien Santilli mostró respaldo político al conseguir que 13 gobernadores vayan a su acto de asunción, el tema es especialmente delicado en provincias donde los descuentos en las tarifas benefician a miles de personas.
Por ese motivo, en el oficialismo ya admiten que la discusión podría postergarse hasta agosto o septiembre. Antes, Santilli deberá convencer a los bloques aliados de sostener el texto aprobado por Diputados o, en caso de aceptar modificaciones, afrontar una segunda revisión en la Cámara baja.
La negociación será la primera gran prueba política del nuevo jefe de Gabinete. Si consigue destrabar la iniciativa, podrá exhibir capacidad para construir mayorías en el Congreso. Pero si el proyecto avanza, también quedará inevitablemente asociado a una medida con fuerte impacto en la provincia de Buenos Aires, el mismo distrito donde busca consolidarse como candidato a gobernador.

