Argentina se posiciona en el “top ten” mundial de población canina, con cerca de 10 millones de perros que habitan en los hogares del país. Aunque su esperanza de vida promedio oscila entre los 10 y 13 años, la ciencia veterinaria considera que a partir de los 7 años ingresan a la etapa de la vejez. Con el paso del tiempo, una de las mayores amenazas para su bienestar es la Enfermedad Degenerativa Articular (EDA), popularmente conocida como artrosis.
Frente a esta problemática, un equipo de científicos del Laboratorio de Fisioterapia Veterinaria (LAFIVET), perteneciente a la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), lleva adelante una investigación pionera que busca devolverles la movilidad y la alegría a los perros gerontes mediante el uso de cartílago de tiburón (CT) combinado con magnesio.
El desafío de frenar el desgaste articular
La EDA es una afección común en los caninos que provoca la pérdida progresiva del cartílago articular, remodelación ósea, inflamación y un dolor crónico que deteriora drásticamente la calidad de vida del animal.
“La forma más frecuente o común de EDA es la artrosis, y si bien el término es más amplio, en ocasiones ambos se utilizan como sinónimos. A pesar de los avances en la comprensión de la enfermedad y diagnóstico temprano, faltan tratamientos curativos o que ralenticen el curso y avance de dicha afección”, explica la Dra. Yanina Alejandra Corrada, profesora e investigadora de la UNLP y el CONICET, quien lidera el proyecto.
Los fármacos tradicionales disponibles en el mercado solo alivian la inflamación y el dolor de manera temporal, pero no logran detener ni revertir el desgaste del tejido. Allí radica el valor de este nuevo enfoque.
Los componentes clave del tratamiento
El cartílago de Tiburón, tejido elástico y sólido que sostiene las aletas del escualo. Es una fuente rica en fósforo, calcio, colágeno marino y sulfato de condroitina, componentes que ayudan a lubricar las articulaciones y regenerar el cartílago dañado. Por su parte, el magnesio que es nn mineral crucial que garantiza la correcta absorción del calcio, fortaleciendo la estructura ósea y reduciendo el riesgo de fracturas.
Aunque este suplemento ya se utiliza en la medicina humana para tratar afecciones del aparato locomotor, no existían hasta el momento estudios científicos que comprobaran su eficacia e inocuidad en la especie canina.

180 días bajo la lupa de la ciencia
El protocolo de investigación diseñado en La Plata consiste en administrar por vía oral esta combinación de cartílago de tiburón y magnesio durante un periodo de 180 días. Para evaluar los resultados de forma rigurosa, los perros con EDA son divididos al azar en dos grupos, el Grupo Tratado (GT), que recibe la dosis diaria, y el Grupo Control (GC), que no recibe medicación.
Para medir el dolor de manera objetiva, los expertos utilizan la Escala de Melbourne (Australia), una herramienta estandarizada que puntúa de 0 a 24 variables fisiológicas y conductuales como la postura, actividad, vocalización, frecuencia cardíaca y respuesta a la palpación. Además, el seguimiento incluye placas radiográficas y ecografías para medir el espesor del cartílago, análisis de sangre simultáneos (hemogramas y bioquímica) para garantizar que el suplemento no sea tóxico, y un control estricto del peso y la condición corporal (en una escala del 1 al 5). Al final del proceso, también se añade la percepción subjetiva de los tutores sobre el estado de sus mascotas.
Resultados preliminares prometedores
Los primeros datos recolectados por el LAFIVET abren una ventana de optimismo para los dueños de perros añosos. Las manifestaciones clínicas de dolor disminuyeron notablemente en el Grupo Tratado, con mejoras evidentes a partir del día 21 de administración. Este alivio se tradujo en un incremento de la actividad física diaria de las mascotas, algo que los tutores reportaron con entusiasmo. Asimismo, las ecografías articulares confirmaron un aumento en el espesor del cartílago de los animales tratados. En términos de seguridad, el suplemento fue excelentemente tolerado y no se registraron efectos adversos.
“Si bien en estas presentaciones preliminares se observó una tendencia a la mejora clínica en los caninos con EDA tratados, se requiere la continuación en mayor número de animales. De este modo, se pretende contribuir a la mejora de la calidad de vida de mascotas que producto de sufrir artrosis en distintos grados, ven alterada su vida diaria”, concluyó la Dra. Corrada.

