Viajar hacia el oeste bonaerense es, muchas veces, un ejercicio de introspección histórica. Desconectarse del ritmo de la capital provincial o de la vorágine porteña puede tener a la llanura bonaerense como una excelente opción. A 259 kilómetros de la ciudad de La Plata, la Ruta Nacional 5 se encuentra Bragado, un distrito de alma pintoresca, pulso cultural vibrante y un pasado que se niega a ser olvidado.
A través del lente del fotógrafo Fabián Losa, quien capturó la luz exacta del atardecer pampeano y la imponente arquitectura local, Infocielo te propone recorrer Bragado en fotos imperdibles de un pueblo con sueños de libertad.
La Leyenda que Bautizó a un Pueblo
Para entender Bragado, primero hay que mirar su escudo y comprender su río, su laguna y su nombre. Cuenta la leyenda que, allá por el siglo XVIII, cuando las tierras eran una frontera custodiada por el Río Salado, un potro salvaje desafiaba a soldados e indígenas por igual. Era un animal de una belleza soberbia, crines al viento y un pelaje particular con una braga de color blanco le cruzaba el vientre.
Un día, acorralado por los lugareños en una barranca junto a la gran laguna, el animal tomó una decisión trágica prefirió arrojarse al abismo antes que conocer el cautiverio. Aquel salto hacia la muerte, que no fue más que un bautismo de libertad eterna, conmovió tanto a la región que el paraje pasó a llamarse para siempre el Potro Bragado.

“El caballo Bragado fue un potro con destino de abismo pero con sueños de libertad, y hoy vigila la ciudad inmortalizado en el monumento que adorna sus calles.”
De Cantón Militar a Faro de Inmigrantes
En 1846, el Coronel Eugenio del Busto fundó el Cantón Militar “Santa Rosa del Bragado”, un puesto de avanzada que buscaba proteger a las incipientes poblaciones rurales. Sin embargo, el verdadero impulso vital llegó en la segunda mitad del siglo XIX con el ferrocarril y las oleadas de inmigrantes italianos y españoles transformaron el puesto militar en una comunidad pujante. Hoy, el partido alberga a más de 45.000 habitantes repartidos entre la ciudad cabecera y un rosario de encantadoras localidades rurales como O’Brien, Comodoro Py, Warnes y la mística Mechita.

La Ruta provincial 46 que divide el casco urbano de la ciudad de cabecera de la imponente laguna recibe a sus visitantes con un gran monumento al caballo, a través del acceso Juan Domingo Perón rodeado de la plaza Raúl Alfonsín con su verde característico alberga las inmediaciones a la pista de ciclismo y la terminal de ómnibus.

Sobre la calle Pellegrini se encuentra el centro comercial y la plaza 25 de mayo que es la principal de la localidad, alrededor, la Iglesia Santa Rosa de Lima, que lleva el nombre de la patrona de la ciudad y conserva una arquitectura imponente, el Palacio municipal, la Escuela Nº 1, Colegio Nacional y el Centro Cultural Florencio Constantino.

Centro Cultural Florencio Constantino
Es, sin dudas, la joya arquitectónica de la ciudad. Al ingresar, el visitante se encuentra con una de las salas teatrales más importantes de la Argentina, reconocida internacionalmente por su imponente diseño y una acústica excepcional que roza la perfección. Este gigante cultural, que mantiene intactas sus líneas originales, ha sido actualizado con tecnología de última generación para proyectar cine en simultáneo con las grandes salas de la Ciudad de Buenos Aires.

El Parque Lacunario General San Martín
A solo dos kilómetros del centro urbano, se despliega un pulmón verde de 320 hectáreas que abraza a la mítica Laguna de Bragado. Fabián Losa logra capturar aquí la hora mágica, el sol tiñéndose de un naranja sobre el espejo de agua de los hermosos atardeceres que se pueden vislumbrar en la localidad. Es el refugio perfecto para el avistaje de aves, caminatas entre especies arbóreas autóctonas, safaris fotográficos y la pesca deportiva. El predio está completamente equipado con camping, quinchos, amarraderos y un cómodo espigón.

Entre los deportes más populares que se pueden realizar en el parque lacunario son el Kitesurf y Windsurf, gracias a las condiciones del viento y la profundidad del espejo de agua. También, Kayak y Canotaje para los que prefieren recorrer el agua de forma tranquila y explorar la naturaleza.
Las motos de agua y esquí acuático son prácticas permitidas en zonas habilitadas dentro del predio y la pesca deportiva es una de las actividades más fuertes, donde se pueden capturar pejerreyes, tarariras y dorados embarcados
Museo Histórico Municipal
Ubicado en la calle Santa María 67, este museo funciona en una casona de principios del siglo XX, construida originalmente por los ingenieros ingleses del ferrocarril. Gracias a la invaluable colección donada por el vecino Don Candelario Gérez, sus salas permanentes y temporarias logran recrear con nostalgia y precisión el pasado textil, ferroviario, artístico y las costumbres del pueblo bragadense. Realizando visitas guiada los fines de semana de 17 a 21 horas.

Misterios y Tradiciones a Flor de Piel
Bragado se alimenta de sus rituales y tradiciones, cada mes de octubre, la ciudad se viste de fiesta con su tradicional Fiesta Nacional del Caballo, que este año celebra su 54° edición del 8 al 12 de octubre. Es una cita obligada para presenciar el desfile criollo, las jineteadas y las peñas que rinden homenaje a las raíces gauchas. Asimismo, el deporte tiene su templo con la mítica Doble Bragado, la competencia ciclística más tradicional del país.
Pero la crónica social no estaría completa sin sus sombras y enigmas. A pocos kilómetros del centro, la Estancia Montelén añade una cuota de misterio gótico bonaerense. Su casco, hoy en ruinas y devorado por la vegetación, esconde una tragedia de 1910, cuando la hija del cuidador del zoológico privado de la estancia fue atacada por uno de los leones. Quienes caminan hoy entre los restos de su antigua capilla juran escuchar susurros y ver siluetas difusas entre los árboles milenarios; un imán absoluto para las producciones fotográficas de misterio.

El Desvío Ferroviario: Mechita
Antes de emprender el regreso, la hoja de ruta nos obliga a desviarnos apenas ocho kilómetros sobre la Ruta 5 para entrar en Mechita. Este pueblo, cuya planta urbana se divide caprichosamente con el partido de Alberti, nació al calor de los talleres mecánicos del Ferrocarril Oeste. Sus galpones supieron albergar una de las playas de maniobras más grandes de Sudamérica. Tras décadas de quietud por el cierre de ramales, Mechita se ha puesto de pie reconvirtiendo su fisonomía en un paseo turístico industrial, donde el Centro Cultural Museo Ferroviario y las pintorescas casas de “La Colonia” de los trabajadores invitan a viajar en el tiempo.


