El anuncio del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, sobre el regreso de los “Chachos” para afrontar aumentos salariales volvió a poner en escena una palabra que parecía archivada en la historia económica argentina: cuasimonedas. Aunque la medida tendrá impacto directo en la provincia cuyana, la decisión reabre un debate que también comenzó a asomar en la provincia de Buenos Aires, donde varios intendentes vienen advirtiendo sobre las dificultades para sostener las cuentas municipales ante la caída de los recursos.
En una entrevista concedida a Infobae, Quintela confirmó que La Rioja volverá a emitir los denominados Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), conocidos popularmente como Chachos, para afrontar incrementos salariales en el sector público. “Tengo dificultades, pero vamos a abonar igual. Vuelven los chachos”, afirmó el mandatario, quien explicó que la medida comenzará a aplicarse sobre los salarios de julio que se percibirán en agosto.
La decisión se produce luego de que la provincia solicitara un adelanto de coparticipación por 85.000 millones de pesos al gobierno nacional sin obtener respuesta favorable. Según explicó el propio gobernador, el objetivo es evitar una mayor pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores estatales en un contexto económico que calificó como crítico.
Aunque los Chachos ya habían circulado en La Rioja durante parte de 2024, el anuncio generó repercusiones porque revive el recuerdo de las cuasimonedas que proliferaron durante la crisis de 2001. En aquel entonces, quince provincias y el Estado nacional recurrieron a distintos bonos para compensar la falta de liquidez. Entre ellos, el más recordado fue el Patacón bonaerense, emitido durante la gestión de Carlos Ruckauf y utilizado masivamente en gran parte del territorio provincial.
El fantasma de los Patacones
La discusión no resulta ajena a Buenos Aires. En los últimos meses, numerosos intendentes bonaerenses comenzaron a advertir sobre el deterioro de las finanzas locales producto de la caída de la actividad económica y la consecuente reducción de los recursos coparticipables. La preocupación quedó reflejada en reuniones mantenidas por el gobernador Axel Kicillof con jefes comunales de distintos signos políticos para analizar el impacto de la merma en los ingresos.
Uno de los que más claramente expuso la situación fue el intendente de Monte Hermoso, Hernán Arranz, quien en diálogo con INFOCIELO calificó el escenario como “una catástrofe” y advirtió que muchos municipios enfrentan serias dificultades para sostener gastos básicos de funcionamiento. En ese contexto, incluso deslizó la posibilidad de volver a discutir herramientas extraordinarias como las cuasimonedas.
Lejos de descartar de plano ese tipo de mecanismos, Arranz volvió a referirse recientemente al tema y planteó que, frente a una crisis profunda, las soluciones deben evaluarse en función de sus resultados. “Si con la moneda vas a garantizar la salud y la educación y vas a terminar las obras que tenés, la verdad, yo levanto la mano”, sostuvo. Al mismo tiempo, lamentó que las “discusiones políticas se banalizan” y remarcó que lo importante son “los hechos y los resultados de los hechos que son catastróficos”.
La referencia inevitable remite a los Patacones, la cuasimoneda que marcó a toda una generación de bonaerenses. Sobre ese antecedente también se pronunció el ex gobernador Felipe Solá, quien en diálogo con PBA: Parecemos Buenos Amigos, recordó que aquella herramienta nació en un contexto límite. “Patacón nació en julio del 2001 porque no podíamos pagar más y si no pagás no dormís”, resumió durante una entrevista con este medio.
Solá recordó además que durante aquellos meses varios intendentes analizaban medidas extremas ante la falta de recursos y señaló que los Patacones aparecieron como una salida para evitar la paralización del Estado. Según explicó, el instrumento logró sostener su valor porque circulaba y era aceptado socialmente, aunque aclaró que se trató de una solución de emergencia vinculada a una crisis excepcional.
Por eso, si bien consideró que en situaciones críticas los gobiernos deben buscar alternativas para cumplir con sus obligaciones, también advirtió que “traer el Patacón es retrotraer la cabeza a aquellas épocas, a algo superado”. Sin embargo, el regreso de los Chachos en La Rioja demuestra que las herramientas que parecían definitivamente archivadas vuelven a aparecer cada vez que las cuentas públicas ingresan en zona de estrés y la discusión sobre cómo sostener salarios y servicios esenciales reaparece en la agenda polític

