Alejo Gelsomino vivió en 45 minutos todo aquello que esperó años: su prometedor ingreso ante Racing por la lesión de Pedro Silva Torrejón dejó dos imágenes. Una, su solvencia y madurez. La otra, su llanto al terminar el partido con la carga emotiva de su estreno. Por eso, el juvenil del Lobo fue homenajeado por sus compañeros tras su debut.
Este domingo, en el gimnasio de Estancia Chica, el plantel lo “bautizó” con una malteada de buena onda para mimarlo y celebrar el primer paso. Todo a puras sonrisas con un chico que se mostró como opción en ataque pero que además respondió bien cuando lo atacaron.
Nacido en El Dorado, Gelsomino llegó a Gimnasia en 2023 tras formarse en el Club Rivadavia y la Academia Mascherano. Desde entonces, su crecimiento fue sostenido: se consolidó en las Inferiores y se transformó en una pieza clave de la Reserva, rendimiento que le abrió la puerta a la convocatoria a Primera en noviembre de 2025.

El 18 de enero de 2026 -sí, hace una semana apenas- firmó su primer contrato profesional, con vínculo hasta diciembre de 2029. Y ya está siendo una de las figuras del verano por lo que significó su aparición en la élite.
El estreno oficial llegó el sábado en el 2-1 frente a Racing Club, y estuvo cargado de simbolismo. Defensor versátil -puede desempeñarse como lateral izquierdo o central– ingresó para disputar los 45 minutos finales y respondió con personalidad.
En total, Gelsomino sumó ocho acciones defensivas (quinto del equipo), con cinco despejes, tres barridas y un pase interceptado, además de ganar dos de los tres duelos que disputó. Lectura, agresividad bien entendida y criterio para iniciar juego desde el fondo.
El pitazo final liberó la tensión acumulada. Gelsomino salió llorando de emoción, consciente de la dimensión del paso dado. Allí apareció la imagen que retrata el momento: Fernando Zaniratto, el deté que lo promovió y que lo hizo asentarse en Reserva, lo abrazó y contuvo entre sonrisas paternales. El fútbol, también, es eso.

La escena tuvo continuidad puertas adentro. Lejos de las cámaras, el grupo eligió celebrar al pibe con un gesto simple y sincero en Estancia Chica. Un mimo que habla de pertenencia y de camino recorrido. Para Gelsomino, el sueño empezó a tomar forma; para Gimnasia, asoma un defensor con presente y proyección.

