Nico Barros Schelotto tuvo una noche soñada en el Juan Carmelo Zerillo. Con la camiseta número 10 de Gimnasia, el juvenil fue determinante en la victoria ante Racing y se llevó todos los flashes al marcar un espectacular gol olímpico que hizo estallar al Bosque.
La jugada tuvo un protagonista silencioso pero clave: Ignacio Fernández. El referente del plantel fue quien le dio la confianza para hacerse cargo del tiro de esquina. “Nacho me dijo que le pegue tranquilo, que estaba bien posicionado y que me anime”, contó el pibe tras el partido.
Lejos de dudar, Barros Schelotto ejecutó con precisión y personalidad. “Cuando vi que entró fue una locura, no lo podía creer. Escuché a la gente y se me puso la piel de gallina”, relató sobre el momento del gol, uno de los más destacados del torneo.
El juvenil también se refirió a lo que significa llevar la 10 en Gimnasia. “Es una camiseta que pesa mucho, pero me dan mucha confianza mis compañeros y el cuerpo técnico. Yo trato de disfrutar y jugar”, explicó con madurez.
El respaldo de Nacho Fernández
Nicolás, además, valoró el acompañamiento de los más grandes en un contexto especial. “Que un jugador como Nacho te dé esa seguridad te hace sentir respaldado. Eso te da tranquilidad para tomar decisiones”, remarcó.
No es para menos. La leyenda indica que en Estancia, Nacho le cedió el mando del balón detenido sin dudar: “Le pega mejor que yo”, dijo sin ponerse colorado.
Gimnasia se quedó con tres puntos importantes, pero también celebró la aparición de un pibe que se animó, escuchó a los líderes y respondió con fútbol. En el Bosque, Nico Barros Schelotto no solo hizo un golazo: empezó a escribir su propia historia con la 10 puesta.

