Ignacio Martín Fernández inició y cerró su primera participación oficial con Gimnasia de la misma manera: con una ovación. El #8 y capitán quizás no pudo destellar en su máximo esplendor, es cierto, pero sus participaciones y su entrega fueron conmovedoras. Y la gente lo reconoció.
Jugando como una especie de segundo punta junto al Chelo Torres, el sacrificio de NF fue lo más destacado del reestreno del Cerebro, como lo bautizaron en River por su capacidad para ser la mente futbolística de los equipos que integró. Y quedó refrendado ese apodo: no sólo retrocedió con timing (un ejemplo: el duelo que le ganó a Matko Miljevic en el área de Nelson Insfrán que originó la contra que falló Manuel Panaro) sino que metió toques deluxe.

Fernández fue sacrificio. Inteligencia para moverse dentro de la cancha. En el fondo, por ejemplo: una oportuna volea para despejar una pelota peligrosa a la salida de un tiro de esquina fue decisiva para sostener la ventaja mínima parcial. Un foul táctico que le valió la amarilla (frenó con un agarrón a Miljevic para evitar una contra) también fue señal de su comprensión del trámite. Aunque, claro, en ataque mostró lo mejor.
Constantemente hablándoles a Nico Barros Schelotto y Augusto Max, pero también a Franco y al Chelo Torres, Nacho fue conducción desde la voz de mando. Y también desde el ejemplo, presionando al ritmo del Chelo para incomodar la salida de Racing por abajo. Y, aunque víctima transitoria de un sistema armado para combatir y salir de contra, se las encargó para regalar alguna perla.
Porque fue Nacho el que metió de cabeza en el área la pelota que el Chelo Torres bajó para luego buscar a Panaro en la génesis del 2-0. Y porque, además, metió un pase largo flotado frontal para Franco Torres que el delantero no llegó a controlar: si no, quedaba solo mano a mano y sin oposición contra Facundo Cambeses.
Por eso, cuando el cronómetro marcó los 24′ del segundo tiempo y el cartel electrónico señaló que Fernández saldría reemplazado por el Pata Castro, todo el Bosque cantó el “Nacho, Nacho” a la par de los aplausos de pie para el hombre que volvió. Que se calzó la #8 y la cinta. Que mostró que la gamuza de su pie, como dijo Maradona, está intacta.


