La Policía Civil de Río de Janeiro decidió transformar el video incómodo en un mensaje institucional. Ahora la fuerza de seguridad difundió en sus redes oficiales un spot contra el racismo construido a partir de las imágenes reales del registro durante el episodio protagonizado por la abogada argentina Agostina Páez en el bar de Ipanema.
El mensaje es directo y sin rodeos. La pieza audiovisual incluye una voz en off que sentencia: “En Río de Janeiro, el racista es tratado como un criminal”. El spot no busca contextualizar ni suavizar lo ocurrido, sino exponer la escena y fijar una postura clara del Estado frente a este tipo de conductas.
El cierre escala en la advertencia con una frase que apunta tanto a turistas como a residentes: “Aquí el racismo es un caso policial. O respeta al pueblo brasileño, o va a prestar cuentas con la Policía”.
El video que dejó de ser ajeno
Las imágenes utilizadas en la campaña corresponden a la ya viral discusión ocurrida días atrás en un restaurante de Ipanema, donde Páez fue filmada mientras realizaba gestos considerados claramente racistas contra un mozo brasileño, rascándose las axilas como un primate. El video se difundió rápidamente por redes y medios, generando una fuerte reacción social en Brasil y también en nuestro país.
Después de la denuncia del mozo y el análisis del material audiovisual, la Policía Civil de Río de Janeiro intervino y el caso avanzó en el ámbito judicial. Agostina Páez fue imputada por el delito de “injuria racial”, figura contemplada en la legislación brasileña.
Además, una de las amigas que la acompañaba también fue procesada por su presunta participación en el episodio. La causa quedó en manos del Ministerio Público, que evaluó los registros y los testimonios incorporados al expediente.

De viral a mensaje oficial
La difusión del spot resignificó el video original. Lo que comenzó como un registro espontáneo pasó a formar parte de una campaña institucional contra el racismo, utilizada por la Policía como ejemplo de cómo se actúa ante este tipo de hechos.
El mensaje oficial subraya que no existen excepciones vinculadas a la nacionalidad, la condición de turista o la profesión. En el relato institucional, el racismo es presentado como un delito penal que activa la intervención policial y judicial.

La espera bajo vigilancia
En el marco de la causa, la Justicia brasileña ordenó que la abogada argentina reciba una tobillera electrónica y permanezca retenida en Brasil. Páez lleva diez días sin poder regresar a la Argentina, mientras continúa el proceso judicial.
Desde su entorno, la imputada denunció haber recibido amenazas que pondrían en riesgo su vida y presentó una denuncia por esa situación. No obstante, las autoridades brasileñas sostienen que el expediente debe avanzar y que el comportamiento registrado amerita consecuencias penales.
Convertido en spot, el caso excede a sus protagonistas. Para la Policía de Río de Janeiro, el video funciona como una línea divisoria que delimita y demuestra que cuando el racismo queda grabado, deja de ser un gesto y pasa a ser un hecho judicial y hasta político.

