¿Sabrán los islandeses que, a pesar de ser los primeros rivales de la selección de Messi, a 11.600 kilómetros de distancia un nene- junto a su papá- invierte su domingo a la tarde para conseguir la figurita del escudo de su selección? Es casi imposible. Tampoco son muchos los platenses que saben que decenas de personas se juntan cada fin de semana para lograr de llenar el álbum de Rusia 2018.
Con experiencias similares en Capital Federal, la convocatoria es algo nuevo para La Plata y cada vez tiene más éxito a medida de que se acerca el inicio de la Copa del Mundo. La juntada se auto-convoca por Facebook o WhatsApp y no distingue género ni edades.
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Los encuentros empezaron siendo los sábados desde las 14 pero ahora también se dan los domingos hasta que se esconde el sol. Ayer, ya eran varios los que caminaban desesperados buscando la última para completa. “Me falta la 500 solamente”, iba vociferando uno de los papás que se dieron cita.
Para quienes no conocen el ambiente, el dato más sorprendente pasa por la activa participación de los padres, que en muchos casos hasta van solos y están más compenetrados con las “repes” y con las “nola” que los chicos. “No lo puedo creer, en un futuro hasta le vamos a tener que salir a conseguir novio”, se quejaba Fabían. “Yo lo traigo a mi hijo pero que cambie él”, advertía.
“Tengo anotadas las que nos faltan pero no hizo tiempo de anotar las que ya tienen. Por suerte ellos se acuerdan de todas la caras”, relataba Cecilia, que había ‘sacrificado’ su único día franco para ayudarles a sus dos hijos a llenar los casi 700 casilleros de las 32 selecciones y las leyendas.
Lo que más sorprende a los adultos es la capacidad de memoria de los más pequeños. “Se acuerdan de las caras de todos los equipos. No sé cómo hacen pero saben todo”, arriesgaba Roberto, quien buscaba el escudo de Egipto para finalizar. Muchos no prefieren no decir que sólo les reta una para no encarar el canje desde una posición débil.
Cuanto menos falta para tener todo completo, más injustificado es comprar paquetes nuevos, ya que aumenta la posibilidad de repetición. Cada uno contiene cinco láminas y cuesta $15. Por el tamaño de algunos “tocos”, se podía apreciar que hay familias que hay hecho una erogación interesante.
La jornada se termina en casa con el momento cúlmine y satisfactorio de pegar los nombres conseguidos en los espacios correspondientes. Se espera que el próximo fin de semana las transacciones sean dramáticas ya que será el último antes de que se inicie la competencia. Para otros también es una manera de compartir un momento o un rato al aire libre y revivir la felicidad de conseguir cartulina definitiva.
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