Los bonaerenses (y en general los argentinos) podemos discutir casi cualquier tema, pero hay un punto de encuentro provincial y nacional imposible de romper, como es el amor por el sándwich de miga. Y en Villa Gesell decidieron llevar esa pasión a niveles absurdamente gloriosos.
En plena Fiesta La Criolla, un grupo de gastronómicos locales armó un monstruo de seis metros de largo que dejó chiquitos a los clásicos triples de cumpleaños y convirtió al evento en una mezcla de feria popular, competencia olímpica y ataque masivo de hambre.
La hazaña ocurrió durante la décima edición de la celebración geselina, donde vecinos y turistas rodearon la mesa como si estuvieran presenciando el desembarco de una ballena de jamón y queso.
El objetivo no era en realidad alimentar gente. Lo que querían era destronar el récord bonaerense que hasta ahora ostentaba la localidad de Alberti con un sánguche mucho más modesto.
Una bestia de seis metros
El gigantesco sándwich fue elaborado por los locales gastronómicos La Tabla y Tuty Sandwichería. La criatura tenía cuatro capas cargadas con jamón, queso, tomate y lechuga, además de una logística casi industrial para evitar que el pan terminara convertido en engrudo.
Hubo mayonesa rebajada para mantener la humedad justa, tomates escurridos y hojas de lechuga secadas con precisión quirúrgica. Básicamente, ingeniería civil aplicada al catering.
Uno de los organizadores explicó que el objetivo era lograr “el sánguche de miga más grande de la provincia”, mientras cientos de personas esperaban su porción alrededor de la enorme mesa montada en el predio de la fiesta.
Después del show, el sándwich fue repartido gratis entre el público. Porque si algo diferencia a la gastronomía popular bonaerense de cualquier reality gourmet porteño es que acá el objetivo final siempre termina siendo comer entre todos.
La guerra del pan de miga
El dato más delirante detrás de esta historia es que existe una especie de campeonato provincial no oficial del sándwich de miga gigante. Alberti había dejado la vara alta con uno de casi cinco metros durante la Fiesta Provincial de la Harina, pero en Gesell decidieron que el récord merecía una paliza de fiambre y fueron directamente por los seis metros.
Y lejos de conformarse, los organizadores ya avisaron que el año que viene intentarán fabricar uno todavía más largo. La carrera armamentística del pan de miga ya empezó.
Un fenómeno viral y bien bonaerense
Las imágenes del gigantesco sánguche no tardaron en explotar en redes sociales y medios locales. Entre chistes, memes y comentarios gastronómicos, la movida terminó funcionando también como una promoción turística inesperada para Villa Gesell.
En tiempos donde casi todo se vuelve motivo de pelea, la ciudad costera logró algo bastante más simple y efectivo, porque pudo juntar miles de personas alrededor de una mesa gigante para discutir únicamente si convenía empezar a comer por la punta o por el medio y sin matarse por un pedazo como en Avellaneda.

