En una jornada histórica, se llevaron a cabo diversas marchas en diferentes puntos del país en defensa y repudio al feroz recorte presupuestario en universidades públicas nacionales. En horas posteriores y en las últimas del 23 de abril, el músico Andrés Calamaro tildó de demagógica la protesta, generó revuelo en redes y hasta tuvo un altercado -nuevamente- subido de tono con la humorista y actriz Melana Pichot.
Recapitulemos: con la presencia de estudiantes, profesores, autoridades de las casas de estudio, organizaciones sociales y diferentes sectores de la sociedad, se desarrolló una de las manifestaciones más grandes de este 2024. La misma denunció el reclamo a los recortes presupuestarios que está ejecutando el gobierno de Javier Milei, ya que a comienzos del 2024 decidió no actualizar el monto para las universidades, en un contexto de 211% de inflación y casi del 50% en lo que va del año.
En este escenario, el cantante -que había tenido un cruce con el cocinero Christophe Krywonis hace algunos días- recordó los días de confinamiento por el Covid-19 y las posteriores universidades cerradas. Sobre ello, ironizó y generó enojos y repudios en X, ex Twitter.
El tenso cruce entre Andrés Calamaro y Malena Pichot
Todo comenzó cuando el músico cuyo usuario es @Galimbe64457296, tuiteó: “No se dicen la verdad ni a ustedes mismos. El confinamiento fue un ensayo de sociedad sometida y privada de la libertad”, en respuesta a un posteo que fue eliminado por el autor. Pero luego arremetió con confesado sarcasmo: “En el confinamiento las universidades seguían abiertas como las escuelas y los comercios. Los aeropuertos siguieron con sus actividades normales y no nos vacunaron”.
La que reaccionó rápidamente fue Pichot, que solo utilizó cuatro palabras para demostrar su descontento: “Cerrá el orto, Andrés”. Ante ello, Calamaro esbozó diferentes respuestas, con enojo subrayado: “Malena… Para ser humorista te tomás demasiado en serio. Seguí marchando para Palestina y por una demagogia legal y gratuita”; “Hacés quedar a la demagogia como una de las bellas artes”.
Finalmente, con un poco de seriedad, sentenció: “No me agrada que me falten el respeto con groserías y mentiras porque soy un transeúnte que camina por la calle y los ciudadanos me tratan genial… Me saludan, me abrazan, me gritan cosas lindas y nos sacamos fotos”.

