Seis jóvenes de entre 20 y 24 años de clase media se organizaron para violar en grupo a una mujer en pleno Palermo, a la luz del día. El caso llama la atención por la demostración de impunidad y la premeditación que vislumbra.
Por este motivo, para darle profundidad a la temática, desde Ya es Hora, La Cielo FM 103.5, consultaron a la Psicóloga Mónica Cruppi, integrante de la Asociación Psicoanalítica Argentina y autora del libro Vivir en la Posmodernidad.
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Ucrania y Palermo ¿Cuál es la relación con la guerra?
La Psicóloga hizo una relación entre la actual guerra en Ucrania con lo acontecido en Palermo, porque “si bien parecen hechos aislados no lo son”. Según explicó, socialmente tiene que ver con una “situación grupal, un grupo que ejerce poder sobre una persona en estado de indefensión, donde proyecta un sadismo subyacente”.
En la historia de las crónicas de guerra se conocen historias que sacan a relucir este sadismo. “Se ve en un montón de crónicas de guerra: invasiones, toma de mujeres, violaciones masivas“, subrayó.
Según detalló existe una relación con una “otredad”, donde al otro se lo deja de percibir como a un par, se lo deshumaniza, se lo deja de percibir como semejante y por ende no merece empatía.
Por qué no son una “Manada”
En primer lugar Cruppi resaltó que el concepto de “manada” hace referencia a los animales, “no a los seres humanos”. “Acá hubo premeditación, distinto a lo que sucede en una manada animal, donde el ataque es agresivo e impensado”, definió y agregó que se relaciona con “la excitación erótica y el goce sádico que brinda la indefensión de la víctima”.
La violación grupal, no como una particularidad de estos individuos, sino como algo que reitera en las diferentes sociedades, puede analizarse desde diferentes puntos de vista. “La comprensión es interdisciplinaria, interviene la sociología, la psicología, criminalística, es amplia”. Pero sí llama la atención de la Psicóloga “la impunidad y omnipotencia con la cual actúa el grupo a la luz del día”, que manifiesta “una ruptura con la ley y con la realidad con una situación de desmesura”, remarcó.
En este sentido explicó que la grupalidad, la lógica del grupo, les brinda a cada uno de los individus un “plus” de poder: “El tema de humillar a otro, donde el otro no es un semejante, un prójimo ni merece empatía, sino que es un objeto, una cosa”, sentenció.
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