Coronel Pringles volvió a quedar en el centro de la escena policial por un robo que terminó con un allanamiento y una llamativa recuperación de objetos: una vivienda fue desvalijada y buena parte de lo sustraído apareció a pocos metros, en la casa de un vecino. Muebles, electrodomésticos, vajilla, herramientas, una bicicleta, una máquina de escribir y hasta una colección de copas y objetos antiguos formaban parte del botín.
El hecho ocurrió durante el fin de semana en una propiedad ubicada sobre Alem al 500. Los delincuentes ingresaron luego de forzar una abertura trasera y, una vez dentro, se llevaron una enorme cantidad de pertenencias. La mujer que estaba a cargo del inmueble descubrió lo ocurrido y realizó la denuncia.
La investigación policial permitió seguir el rastro de los elementos robados hasta una vivienda ubicada en Alem al 556. Allí se realizó un allanamiento y el resultado fue contundente: prácticamente apareció una mudanza completa.
Entre los objetos recuperados había muebles de fórmica, una mesa con ruedas, un mueble zapatero, un minicomponente con parlantes, un sillón antiguo, sillas, una bicicleta, una caja registradora, un maletín, un reproductor de DVD, vajilla, copas, vasos, jarras, herramientas y una máquina de escribir Olivetti, entre otros elementos.
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Por el robo quedaron bajo investigación Eduardo Jesús González, de 18 años; Gustavo Axel Ariel Molina, de 21; Joselin Abril Quiroga, de 21; y un adolescente de 16 años. La Justicia fue informada del resultado del procedimiento.
El dato que más llamó la atención es la cercanía entre el lugar del robo y el domicilio donde apareció el botín: no hubo que seguir una pista durante kilómetros. Parte de lo sustraído estaba prácticamente a la vuelta de la esquina.
De una heladera en un triciclo a 72 latas de cerveza
El episodio se suma a una serie de robos ocurridos recientemente en Coronel Pringles que dejaron escenas tan insólitas como llamativas.
Uno de los casos más particulares ocurrió apenas unas semanas antes, cuando dos hombres fueron sorprendidos trasladando una heladera arriba de una bicicleta tipo triciclo. El electrodoméstico había sido sacado de una vivienda que permanecía deshabitada porque su propietario, un adulto mayor, se encontraba alojado en una residencia.

Los vecinos advirtieron la situación, siguieron a distancia a los sospechosos y avisaron a la Policía. Los efectivos terminaron interceptando a Marcos Nicolás Andrade, de 31 años, y Cristian Sánchez, de 39, en Belgrano y Rauch.
Además de la heladera Eslabón de Lujo y el triciclo, los policías encontraron tarjetas bancarias pertenecientes al propietario de la vivienda. Al regresar al inmueble, el hombre constató que también habían forzado la puerta de ingreso.
Y pocos días después apareció otro episodio insólito: un hombre fue aprehendido tras un robo en un comercio y durante la huida descartó una mochila y una bolsa que llevaba más de 70 latas de cerveza.
La Policía lo había observado cerca de Colón y Newton. Al advertir la presencia de los efectivos, intentó esconderse detrás de una pared y luego escapó corriendo. Finalmente fue alcanzado en inmediaciones de Newton y Alem.
En su poder llevaba 72 latas de cerveza, dos botellas de gaseosa y una botella de agua saborizada, mercadería que había sido sustraída de un comercio.
Un parlante robado destapó algo mucho más grande
La sucesión de episodios tuvo además otro capítulo que terminó con un hallazgo inesperado.
A fines de septiembre, una denuncia por el robo de un parlante llevó a los investigadores hasta una vivienda de Rodríguez al 200. La Policía consiguió una orden de allanamiento y recuperó allí el equipo sustraído.
Pero el procedimiento no terminó con el recupero del parlante.
Durante la requisa también encontraron marihuana, cocaína, una balanza electrónica, elementos utilizados para corte y fraccionamiento, teléfonos celulares y 450 mil pesos en efectivo.
Por ese procedimiento fue aprehendido Lautaro Venzi, de 31 años, mientras la investigación quedó en manos de la Justicia bahiense.
El golpe que llegó al campo y terminó con dos vacas faenadas
Los robos tampoco se limitaron al radio urbano.
En julio, un establecimiento rural de Coronel Pringles sufrió un ataque durante la madrugada que tuvo una particularidad brutal: delincuentes ingresaron al campo, rompieron el candado de la tranquera y faenaron dos vacas.
Una de ellas estaba preñada y la otra había parido recientemente. Los autores dejaron los restos de los animales en el lugar y escaparon con la carne.
El hecho ocurrió en el establecimiento rural La Aurora, un predio de unas 50 hectáreas dedicado a la cría bovina. El damnificado estimó las pérdidas en alrededor de 5 millones de pesos.
Los investigadores encontraron huellas compatibles con el paso de caballos y una motocicleta, mientras el Comando de Prevención Rural quedó a cargo de las actuaciones.
Herramientas, combustible, bicicletas y mercadería: un mapa de robos
La lista de episodios recientes se completa con otros hechos de menor escala pero que muestran la diversidad de los delitos denunciados en la ciudad.
En julio, dos propietarios de camiones alertaron a la Policía porque les estaban robando combustible de los vehículos estacionados en la vía pública. Un adolescente fue encontrado con un bidón de 20 litros de gasoil y quedó a disposición del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil antes de ser entregado a un adulto responsable.
También hubo investigaciones por el robo de herramientas y otros elementos de una chacra. En ese caso, el Comando de Prevención Rural realizó allanamientos, recuperó un carro de un eje y secuestró además una carabina calibre .22 que no contaba con documentación respaldatoria.
Y en otro episodio, un comercio de indumentaria sufrió el robo de un pantalón de una manera insólita: un joven ingresó como supuesto cliente, se probó la prenda, le quitó la etiqueta de seguridad y salió del local llevándola puesta debajo de su propia ropa. Las cámaras permitieron identificarlo y posteriormente se recuperó el pantalón durante un allanamiento.
Así, entre viviendas desvalijadas, heladeras transportadas en triciclos, bebidas cargadas en mochilas, animales faenados en campos y allanamientos que terminan descubriendo drogas, los últimos meses dejaron en Coronel Pringles una llamativa colección de episodios policiales.
El último capítulo, por ahora, fue el de la casa de Alem: un robo en el que los delincuentes se llevaron prácticamente de todo y cuyo botín terminó escondido en la vivienda de un vecino de la misma cuadra.


