Una charla radial distendida terminó convirtiéndose en un pequeño fenómeno de identificación platense exagerada, que excedió el humor en redes sociales. El disparador fue una pregunta simple que Ernesto Tenembaum le hizo al aire a su invitado, el actor Federico D’Elía: a qué colegio había ido en la secundaria en La Plata.
La respuesta activó una cadena de coincidencias que el propio intercambio se encargó de inflar, con ironía y complicidad.

La Plata como destino compartido
Ambos nacidos y criados en La Plata, ambos reconocidos hinchas de Estudiantes de La Plata, Tenembaum y D’Elía descubrieron que no solo compartían ciudad y pertenencias simbólicas, sino también la escuela secundaria y hasta el barrio.
Uno vivía en la zona de 5 entre 35 y 36, el otro a pocas cuadras, 35 entre 6 y 7, en lo que suele identificarse como el barrio norte platense. La ciudad, una vez más, como ese universo pequeño de pueblo grande, donde todo termina cruzándose. Lejos de darle un tono solemne al hallazgo, la conversación avanzó por el camino de la exageración consciente. “Me estás jodiéndo”, se le escucha exclamar a Tenembaum.
Recordaron materias poco habituales en la Escuela Vergara diferentes a las de una secundaria tradicional, como por ejemplo carpintería, y describieron la formación como parte de un “modelo educativo distinto”, más experimental, que dejó huella en quienes pasaron por ahí, aunque probablemente lo hicieran en épocas diferentes.
El chiste que terminó de cerrar la escena
El video del momento vivido en Radio con Vos, que circuló luego en redes, excedió al fragmento radial. La edición sumó un guiño muy reconocible para el público: una escena de aquella película protagonizada por Adrián Suar, donde el personaje de Valeria Bertuccelli ironiza con el clásico latiguillo “Gachi, Pachi, todos de Sagitario”. La referencia funcionó como comentario burlón: la celebración exagerada de una coincidencia mínima, convertida casi en revelación mística.
Ese cruce entre charla real y referencia cultural terminó de darle identidad al clip. Además de ser dos figuras públicas encontrando un punto en común, se le sumó un modo muy “argento” de reírse de esas casualidades que, en rigor, no tienen nada de extraordinarias (o si?).
La directora que cambió el tono
Lo inesperado llegó en los comentarios. Entre risas y mensajes de usuarios, apareció la voz de la actual directora de la Escuela Vergara, Alba Dietrich.
En un mensaje público, contó que lleva más de 30 años trabajando en la institución, aseguró que la escuela conserva la impronta formativa que ambos exalumnos describieron y extendió una invitación formal para 2026, año en el que se proyecta una conmemoración vinculada a los derechos humanos, la memoria, la verdad y la justicia.

Ese comentario introdujo un cambio de clima. Sin borrar el humor, sumó una capa de sentido institucional y de memoria colectiva. La broma radial pasó a convivir con el orgullo escolar y con la idea de una escuela que sigue reconociéndose en las trayectorias de quienes pasaron por sus aulas.
Del chiste al recuerdo compartido
El episodio terminó funcionando como algo más profundo que un contenido viral. Mostró cómo esa habitual exageración platense (especialmente cuando se da en medios porteños), rescatada en redes con ironía, abrió una puerta a la memoria educativa y a un vínculo intergeneracional inesperado.

Entre risas, diagonales, colegio, y barrio como coincidencias, la escuela, a través de su actual máxima autoridad, tomó la palabra y recordó que también forma parte de las historias que siguen circulando, incluso cuando todo empieza como un simple chiste al aire.

