Mirian Cao (@mirian.cao) es una atleta de 49 años del partido de Berazategui, que correrá por cuarta vez en la “Maratón Más Austral del Mundo”, que se llevará a cabo en las Islas Malvinas, para representar a su ciudad y homenajear a su hermano, Marcelo Cao, veterano de guerra. La vida le puso demasiadas piedras en la camino, cargadas de dolor y angustia. Con una actitud completamente superadora e inspiradora, Mirian hoy ayuda a otras mujeres a escapar de la violencia machista. Conocé su historia.
La primera vez que la vida la puso frente al dolor fue cuando siendo solo una niña de 9 años escuchó el sonido del teléfono de su vecina. Era su hermano, Marcelo. Esperanzados, la familia Cao, conformada por madre, padre y seis hermanos, creyeron que el joven de 18 años regresaría a casa, tras haber cumplido con el servicio militar. Pero no. Marcelo iría a las Islas Malvinas a combatir en la guerra que transformó la historia de todo un país.
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“En casa fue muy difícil la época de la guerra. Fueron momentos de mucha tristeza y dolor”, contó Mirian en diálogo con Infocielo.
Afortunadamente, al finalizar la guerra, Marcelo regresó a casa pero jamás volvió a ser el mismo y tampoco quiso nunca más hablar del tema. Sin embargo, el enfrentamiento bélico transformó la vida de la familia Cao hasta el presente, incluida Mirian que con tan solo 9 años comprendió la importancia de la lucha por la soberanía de las Islas y hoy es una de sus banderas.
Sus propias batallas: la violencia de género y el cáncer
Mirian creció e hizo su camino: dedicó parte de su vida a la docencia en el nivel inicial y a las artes plásticas. Se enamoró, se casó y tuvo dos hijos, Agustín y Mariana. Pese a creer que encontró el amor verdadero, como tantas otras mujeres, se vio atrapada en las garras de la violencia machista, que se cobra la vida de una mujer cada 31 horas.
Tras estar encerrada en un mundo oscuro de golpes y violencia psicológica, Mirian tomó coraje por sus hijos y por su propia integridad y denunció a su primer marido. Luego de años de lucha, apostó nuevamente por el amor, pero por un amor sano que la enamoró y la llenó de vida.
“Me casé y hoy soy feliz. Pensé que no iba a encontrar el amor verdadero y lo encontré después de mucho tiempo. Jorge, que llegó a mi vida después de haber atravesado un montón de cosas”, dijo muy emocionada.
Parece que para el destino no fue suficiente y Mirian tuvo que demostrar una vez más que es una luchadora y una resiliente cuando en 2012 le diagnosticaron cáncer de útero. La mujer sentía que todo comenzaba a desmoronarse nuevamente. Pero demostró su valentía y se enfrentó al cáncer.
La operaron, se sometió a quimioterapia y comenzó a caminar lentamente otra vez. Sintió un verdadero renacer después del cáncer y la violencia. Pero, por sobre todo, sintió la necesidad de curar sus heridas corriendo por ella, por su historia y por la de su familia.
“A mi me costó mucho ser escuchada, desde en la comisaría hasta en el juzgado. Tuve que lidiar con la tenencia de mis hijos sosteniendo que era una mujer golpeada hasta con el cáncer a cuestas. Todavía estamos a años luz de que cuando una mujer hace una denuncia por violencia de género, por violación o por maltrato verbal sea completamente escuchada”, remarcó.
Su militancia por las Islas Malvinas y por los derechos de las mujeres
Fue así que, tras su recuperación, comenzó a participar de distintas maratones. A pesar de que siempre fue amante de la actividad física, jamás imaginó dedicarse plenamente al deporte como lo hace en la actualidad.
“Descubrí una forma maravillosa de canalizar ciertas cosas difíciles de la vida mediante el deporte”, explicó.
La experiencia más significativa de su carrera como deportista fue su participación en 2013 en una maratón de 42 kilómetros en las Islas Malvinas. Cuando se enteró de este evento, no lo dudó y se anotó. Necesitaba estar ahí, en ese lugar donde hacía 30 años su hermano puso el cuerpo en la guerra.
Mirian corrió y quedó primera entre las argentinas. Volvió no solo una, sino dos veces más. Actualmente, se encuentra nuevamente en las Islas y correrá el 12 de marzo representando a su ciudad.
“La experiencia de estar en Malvinas para mi siempre es movilizadora e ir a los campos de batalla o donde mi hermano estuvo es muy fuerte. Trasladarlo a una competencia es como canalizarlo, de alguna manera, en algo bueno. Nunca se va a comparar correr un 42 kilómetros con lo que vivieron los soldados en la guerra, pero es el homenaje que yo siempre le quise hacer a mi hermano y a los 641 caídos en esta guerra tan injusta. Es una responsabilidad muy grande porque estoy en mi mismo país, porque son nuestras islas y porque debemos que reivindicar los derechos que tenemos sobre ellas. Son momentos de silencio, donde una piensa, analiza y toma valor”, manifestó.
“Yo también tuve luchas, peleé mi propia guerra: salir adelante, buscar la fortaleza para criar a mis hijos y luchar contra un cáncer. Cada uno tiene su propia guerra. En Malvinas se conjugan muchas cosas y es un orgullo para mi estar representando a todos los argentinos”, agregó.
Las maratones no son su única pasión. Además, cuenta con dos muestras vinculadas a su compromiso por la soberanía de las Islas y su lucha por los derechos de las mujeres: “Malvinas con Mirada de Mujer” y “El espejo de mi silencio”, en la cual relata su historia de vida.
Junto a estas muestras, recorre todo el país brindando conferencias sobre los derechos de las mujeres y la violencia de género, y los derechos que poseen los argentinos respecto a las Islas Malvinas.
“Siento que todavía no rompimos el cascarón, estamos un proceso de transición muy grande. Aún no logramos entendernos entre nosotras y todavía no terminan de entendernos los demás que es lo que le pasa a la mujer en la sociedad. Yo creo que la lucha es de todas juntas pero con más tranquilidad. Cuando a mi me llaman para disertar sobre el tema yo entiendo que hay que tener mucha seriedad en el tema porque yo soy sobreviviente, pero hay gente que no sobrevivió”, concluyó.
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