En una profunda entrevista brindada en “Palabras más, palabras menos” de FM Cielo 103.5, el abogado y docente Juan Pablo Troncoso analizó por qué las leyes de tránsito, a pesar de ser “muy fáciles de cumplir”, no logran frenar la inseguridad vial en el país. Para el experto, el problema no es la falta de normas, sino un déficit cultural y una falta de responsabilidad individual que nos lleva a buscar siempre la culpa en el otro.
La trampa de la “culpa ajena” y la falta de empatía
Uno de los puntos más críticos señalados por Troncoso es la tendencia a deslindar responsabilidades. “Generalmente casi como que tenemos la predisposición natural de responsabilizar al otro de lo que está pasando en el tránsito en lugar de asumir la responsabilidad propia”, afirmó.
Para el docente, este comportamiento es una “característica hasta podemos decir cultural” que define a nuestra sociedad. La solución, según su visión, empieza por un cambio de perspectiva: “tenemos que asumir una responsabilidad que es no solamente con las normas, sino también como parte de una convivencia que nos debemos entre todos; representarnos en el otro”, sentenció, enfatizando que “no estamos solos en la calle y que los derechos no son absolutos”.
Leyes básicas que nadie cumple: ¿Por qué nos cuesta tanto?
Troncoso coincidió en que la normativa vial argentina no es compleja. “Realmente si uno repasa las reglas generales de circulación son muy fáciles de cumplir”, explicó, pero advirtió que no se puede solucionar todo simplemente con castigos.
El especialista puso el foco en una falla del sistema: la falta de formación continua. “Para los que tenemos licencia particular cada vez que vas a renovar la licencia no tenés que renovar ningún conocimiento, no tenés que ir obligatoriamente a una charla”, denunció, calificándolo como un “déficit histórico por parte del Estado”.
El mito de la multa: “Sola no le sirve a nadie”
Respecto al debate sobre si las multas tienen un fin recaudatorio, Troncoso fue tajante: “La multa sola no sirve, no sirve a nadie le sirve”. Si bien reconoció que el control es un pilar fundamental porque “cuando el control está visible y está continuamente en la calle se logran bajar los riesgos”, insistió en que la sanción debe ser educativa.
“La multa no es un ingreso para el Estado, la multa es una sanción y tiene que tener un destino acorde”, aclaró, subrayando la necesidad de implementar cursos de reeducación. Según el experto, “el Estado no solamente te va a castigar sino que tiene que reeducar frente a un error que cometió esa persona”, aunque lamentó que actualmente haya poca “decisión política y judicial” para enviar a los infractores a este tipo de trayectos.
Hacia una gestión profesional del tránsito
Como director de la diplomatura en Tránsito y Seguridad Vial de la Universidad del Este, Troncoso promueve un espacio de formación que inicia el 5 de mayo para profesionalizar la gestión pública. El objetivo es brindar herramientas a directores de tránsito y jueces de faltas para que puedan definir políticas públicas efectivas en sus municipios.
“Este es un trayecto formativo que tiene como objetivo empezar a abrir ámbitos de discusión, de debate sobre las principales cuestiones vinculadas con el tránsito”, concluyó, invitando a la sociedad a entender el tránsito no desde sus consecuencias trágicas, sino desde la prevención y el cuidado mutuo.

