En la casa donde pasó su infancia Víctor Peralta, los tatuajes estaban prohibidos. Su padre era militar, su madre ama de casa y ambos eran inflexibles con ese tema, pero a Víctor poco le importó cuando decidió hacerse su primer tattoo a los 13 años, inspirado y fascinado por la figura de Ozzy Osbourne, quien lleva tatuados los nudillos de su mano izquierda con la inscripción O-Z-Z-Y. Víctor también se tatuó las falanges de su mano, pero con otras cuatro letras:
F-U-C-K.
TE PUEDE INTERESAR
“Fuck es ‘Fuente Universal de Corriente Konstante´, energía pura”, bromea Víctor Peralta en diálogo con INFOCIELO y reconoce: “A mi viejo lo hacía renegar muchísimo porque yo era bastante rebelde, era roquero. Hoy por hoy tiene 80 años y ya se acostumbró, pero lo hice rezongar un montón”.
A los 13 años se grabó la piel por primera vez y, a partir de ese momento, nunca paró. Hoy, con 50 años, tiene el 95% de su cuerpo cubierto por tinta, incluida la lengua, los genitales y hasta los ojos.
“Me llegué a tatuar cinco veces a la semana con cinco personas diferentes. Me han tatuado más de 80 tatuadores de distintas partes del mundo”, cuenta Peralta, que realizó una increíble transformación de su cuerpo con el paso de los años hasta convertirse en una de las personas más tatuadas del país.
“Cada vez que iba agregando la tinta, veía que me quedaban espacios en blanco y me los quería tapar, porque ya no me quería ver con mi color de piel”, recuerda el uruguayo que se radicó en Argentina, donde vive hace ya más de dos décadas.
Entre sus diseños preferidos de todos los que lleva en la piel están las calaveras. “Tengo dibujados más de 80 cráneos en todo el cuerpo, me encantan y los colecciono”, comenta Víctor y agrega: “Tengo también otros importantes, como el nombre de mi padre y de mi madre en la panza, el nombre de mis dos hijos y las iniciales y la caricatura de mi esposa, Gaby Peralta”.
Con Gabriela, de nacionalidad argentina, se conocieron hace 23 años y llevan casados más de una década. Víctor y su compañera de vida obtuvieron el Record Guinness en 2013, 2014 y 2015 al matrimonio con mayor cantidad de modificaciones corporales de todo el mundo.
Además de los tatuajes que llevan sobre su piel, ambos tienen, entre otras cosas, piercings, microdermales, fundas metálicas en los dientes, incisiones y expansores en el lóbulo de las orejas, y unos impresionantes implantes subdermales.
“En diciembre de 2009 empezamos con los modificaciones corporales, que fue cuando me hicieron los implantes de la frente, que son dos estrellas de silicona”, explica el tatuador, “la primera modificación de Gaby fue una triqueta (un símbolo formado por tres óvalos puntiagudos entrelazados entre sí con un único trazo infinito) en la mano izquierda y un diamante en la mano derecha”.
Según Víctor, la intervención, que se realiza con anestesia, consiste en aplicar un corte sobre la piel, que se despega y, por debajo de la dermis, se coloca la pieza de silicona. Luego se cose y tarda aproximadamente 5 meses para que la piel cicatrice y tome la forma del objeto. Tanto él como su esposa tienen implantes de este tipo en la cara, los brazos y las manos.
Uno de sus procedimientos favoritos del excéntrico uruguayo son las escarificaciones, una práctica que se realiza a través de cortes hechos con bisturí sobre la piel, que es removida y luego se forma la cicatriz con la forma elegida.
“Yo tengo alrededor de ocho escarificaciones en los pómulos, la frente, la nuca y los brazos. Es un procedimiento doloroso, pero se puede llegar a aguantar sin anestesia”, detalla y dice: “Gaby también se hizo escarificaciones y todas fueron sin anestesia”.
Peralta, que tatúa desde hace 27 años y que inauguró junto a Gabriela su local Querubín Tattoo Studio en 1997, reconoce entre risas que la modificación que le resultó más práctica fue el Tongue splitting (bifurcación en la lengua), que se logra por medio de una cirugía que divide los músculos del órgano. “La lengua bífida me salvó el matrimonio”, bromea Víctor.
En la lengua también se hizo una modificación impensada, que fue la que más padeció: se la pintó de azul. “Tal como se logra la pigmentación del ojo, para la lengua también se usan jeringuillas con el pigmento, entonces me dieron como 22 pinchazos y se me inflamó mucho la lengua. Estuve como tres horas con la boca abierta y con dificultad para respirar porque encima estaba resfriado”, relata el Señor Tatuajes, que junto con su esposa recorren el mundo presentándose en distintas convenciones sobre tatuajes en los que realizan su show de suspensión corporal, un espectáculo no apto para impresionables en el que quedan pendiendo en el aire a través de ganchos que les atraviesan la piel, casi como si se tratara de una media res en una carnicería.
“Se pasan unos ganchos por la piel por medio de unas agujas y, con un sistema de cuerdas y poleas, se hace la suspensión. Siempre tenés que tener un equipo de confianza que esté encargado de hacerte eso. Nosotros llevamos nuestros propios ganchos y agujas, todo un equipo de alpinismo de primer nivel ”, explica el dueño de Querubín Tattoo quien, junto con Gaby Peralta invita a espectadores para que se sujeten de ellos y también se muevan por el aire, “Cuando estamos suspendidos en el aire sentimos alegría y mucha adrenalina”.
Con este show han viajado por 20 países de todo el mundo, incluyendo viajes a Europa, China y Estados Unidos, además de Latinoamérica y, aunque no todos los públicos son iguales, una de las presentaciones que más recuerdan sucedió en Florianópolis, al sur de Brasil, donde muchos integrantes del público no pudieron resistir la crudeza de lo que veían. “Los enfermeros me deben haber odiado porque no daban abasto, se desmayaron seis personas que se asustaron al verme colgado chorreando sangre”, recuerda Víctor.
?start=33&feature=oembed
La pareja que obtuvo el Record Guinness durante tres años consecutivos por sus modificaciones corporales, es consciente de que, cuando están en lugares públicos, son observados como si se tratara de personajes salidos de la ficción pero, según el tatuador, “la gente por lo general se copa. A los niños les gusta mucho, ellos son más puros, los que le meten la mierda en la cabeza son los mayores. Los que tienen prejuicios en general son los religiosos que, como tienen sus prejuicios, te ven así y ya te dicen que sos el diablo”.
Lo que posiblemente nadie que se los cruza por la calle se imagine es que, además de la tinta y las modificaciones corporales, lo que los une es también el amor por los animales. En la casa en la que conviven, ubicada en Sourdeaux, partido de Malvinas Argentinas, al norte del conurbano bonaerense; Víctor y Gaby Peralta tienen 50 animales.
“Tenemos caballos, perros, gatos, tortuga, conejos, gallinas y un lagarto overo, que lo rescatamos. La mayoría son rescatados”, cuenta Víctor con orgullo, “también rescatamos a una yegüita que la iban a descartar y la adoptamos. Al final estaba preñada y ahora tenemos dos yegüitas, además de Princesa una burrita hermosa”.
Otra de las facetas de la pareja que pareciera no coincidir con los preconceptos y el los estereotipos que se generan alrededor de sus apariencias es su espíritu solidario: “En Diciembre, tatúo a cambio de juguetes, que se le entregan a los chicos del barrio donde vivimos, que es bastante carente. Gaby se encarga de hacer una lista por edades y nombres, así la edad coincide con el regalo”.
TE PUEDE INTERESAR





