Desde el inicio del otoño Argentina lidera una temporada de clima inestable y guardias médicas con aumento de consultas por virus respiratorios y gripe. El último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN Nº 812) confirma que el país lidera en el Cono Sur la curva de contagios acelerada, con predominio absoluto, en la provincia de Buenos Aires, de la cepa Influenza A (H3N3) que presiona al sistema de salud y desplaza por completo al COVID – 19.
Las últimas semanas de frío intenso que obligó a mantener los ambientes calefaccionados y salir con más abrigo de lo habitual, sacudió la atención en los centros de salud y guardias hospitalarias que no daban a basto por consultas sobre gripe. El BEN expone que el dato que encendió las alarmas en el Ministerio de Salud de la Nación es el porcentaje de positividad para influenza en las Unidades de Monitoreo Ambulatorio saltó de forma abrupta al 45,6 por ciento. En términos prácticos, casi la mitad de los pacientes que asisten a una consulta con cuadros de fiebre, dolor corporal y tos están infectados con el virus de la gripe.
El mapa del brote en territorio bonaerense
La provincia de Buenos Aires se convirtió en uno de los principales escenarios de este adelantamiento estacional. Las estadísticas oficiales revelan que las internaciones y consultas por Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) iniciaron un ascenso sostenido a finales de marzo (Semana Epidemiológica 12), mucho antes de lo proyectado en los manuales de contingencia invernal.
A diferencia de otros años, donde coexistían distintas variantes respiratorias, el panorama actual muestra un franco predominio del subtipo Influenza A(H3N2), específicamente del subclado K. Esta cepa en particular se caracteriza por una alta contagiosidad y por presentarse con síntomas muy marcados desde las primeras horas de la infección, lo que satura rápidamente la demanda de atención primaria.
El fenómeno generó un cambio radical en la dinámica de las salas de espera desde el Conurbano hasta el interior provincial. Mientras el SARS-CoV-2 (COVID-19) se mantiene en niveles históricamente bajos y con una circulación casi marginal, las miradas del sistema sanitario público y privado están puestas cien por ciento en la vacunación y el tratamiento de la gripe común.
Una carrera contra el frío y los descuidos
Los especialistas advierten que este pico prematuro encuentra su explicación en dos factores concurrentes. Por un lado, las anomalías climáticas que adelantaron las bajas temperaturas consecutivas, por el otro, una baja percepción del riesgo por parte de la población, lo que suele traducirse en demoras para aplicarse la dosis anual de la vacuna antigripal.
Frente a esta situación, las autoridades sanitarias bonaerenses reforzaron el llamado a la inmunización, priorizando de manera urgente a los grupos de riesgo, personal de salud, embarazadas, niños de entre 6 y 24 meses, mayores de 65 años y personas con enfermedades crónicas (respiratorias, cardíacas o inmunológicas).
La paradoja epidemiológica: el dengue acecha de fondo
El informe del Ministerio de Salud de la Nación dejó un dato extra que complica el diagnóstico en las guardias. A pesar de las bajas temperaturas y de la lógica disminución de la circulación del mosquito Aedes aegypti, la provincia de Buenos Aires registra un llamativo aumento en la notificación de “casos probables” de dengue.
Esto plantea un desafío mayúsculo para los profesionales de la salud bonaerense, distinguir en el mostrador de entrada un cuadro severo de Influenza A de un contagio tardío de dengue, ya que ambas patologías comparten la fiebre alta y el dolor muscular extremo como síntomas de inicio. La recomendación oficial es estricta, ante la aparición de síntomas, evitar la automedicación —especialmente con aspirinas o ibuprofeno si hay sospecha de dengue— y priorizar la consulta médica temprana para cortar las cadenas de transmisión en el hogar.

