A tan solo unas horas del debut de la selección argentina en el mundial de fútbol 2026, una impactante investigación de opinión pública realizada por la consultora Giacobbe sacude las estanterías de la cordura nacional. La Scaloneta despierta una euforia colectiva ciega, pero al mismo tiempo abre grietas insólitas, desata amores incondicionales y sepulta a otros personajes.
Hoy sale a la cancha la albiceleste en el Kansas City Stadium frente a Argelia a las 22 horas y los hogares argentinos van a estar aferrados a una nueva ilusión y así lo expresa la nueva encuesta de Giacobbe donde el 71.5 por ciento de los argentinos está completamente convencido de que la Selección va a volver a ganar el Mundial. La fe en alcanzar el tetracampeonato y bordar la cuarta estrella en el pecho es absoluta, apenas un microscópico 0.8% teme una eliminación en Fase de Grupos, y solo el 3.8 por ciento contempla la amargura de perder una final y quedar masticando el subcampeonato. Las mujeres y los jóvenes lideran esta ola de optimismo para ser bicampeones del mundo de forma consecutiva, el 77.5 por ciento de las chicas y el 77.2 por ciento de los chicos de 16 a 30 años aseguran que daremos la vuelta olímpica otra vez. No hay plan B, no hay lugar para la duda, para el pueblo, la gloria ya está escrita.
El podio de los Dioses y el “Anillo del Destierro”
La encuesta revela que el amor se divide con precisión quirúrgica en el vestuario, pero hay un personaje que despierta un rechazo masivo. El relevamiento evaluó la imagen de los protagonistas de la Scaloneta donde hay un fuerte consenso sobre los favoritos y los intocables de la selección. El podio de la aprobación se lo lleva Julián Álvarez con el 93.2 por ciento de imagen positiva, escoltado de cerca por el cerebro de la bestia, Lionel Scaloni (92.3 por ciento), y las manos milagrosas de Emiliano “Dibu” Martínez (92.2 por ciento). El rey absoluto, Lionel Messi, mantiene un indestructible 90.9 por ciento de afecto popular.
Por su parte, el “motorcito” De Paul experimenta una curiosa polarización, aunque conserva un sólido 63 por ciento de imagen positiva, un 23.3 por ciento lo califica como “regular”, probablemente más atentos a sus andanzas mediáticas que a sus relevos en la cancha. En el extremo opuesto del idilio popular habita el dirigente más polémico del fútbol local. Claudio “Chiqui” Tapia es el dueño absoluto del rechazo, con un durísimo 42.7 por ciento de imagen negativa y apenas un lánguido 14.2 por ciento de pulgares arriba. La condena social es tan implacable que el 44.8 por ciento de los consultados sostiene que no debería asistir al Mundial debido a sus investigaciones judiciales pendientes.
Muchos gobernantes han intentado históricamente colgarse de las medallas ajenas para arañar unos votos en las urnas, pero los argentinos parecen haber desarrollado un anticuerpo infalible contra el oportunismo político. Ante la pregunta incómoda de si un campeonato del mundo favorecería a Javier Milei en las elecciones, la respuesta fue tajante, el 85.5 por ciento aseguró que la gente lo votaría exactamente igual y un 93.4 por ciento sostiene que el triunfo de la Scaloneta no influiría en su voto individual. Solo un marginal 3.9 por ciento confesó que cambiaría su sufragio por los colores patrios.
El dilema supremo: ¿La Copa o el bolsillo?
Pero si querías una prueba definitiva de que somos un país bendecido por el drama y la pasión desbocada, Giacobbe le planteó a los encuestados el dilema de elegir el destino del país para los próximos cuatro años. Las respuestas partieron la pantalla al medio y demuestran que el fútbol es nuestra religión, un impresionante 44.3 por ciento de los argentinos prefiere que la Selección vuelva a ganar el Mundial, aunque la economía del país no mejore y siga golpeando los bolsillos.
Por otro lado, un ajustado 48.8 por ciento optaría por una mejora económica a cambio de una frustración en las canchas. Vivimos en una cuerda floja emocional donde la cuarta estrella cotiza, para casi la mitad de la población, más alto que el mismísimo bienestar material. Hoy juega la Selección y el 14.5 por ciento confiesa que durante los noventa minutos se olvidará por completo de todos los problemas de la Argentina, y casi la mitad se distraerá del caos cotidiano.

