En una sociedad acostumbrada a buscar soluciones rápidas en el botiquín ante el menor malestar estomacal, la medicina bonaerense decidió plantar bandera. A través de un comunicado oficial, el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires alertó sobre el consumo extendido y muchas veces injustificado de los llamados “protectores hepáticos” y antiespasmódicos.
Uno de los puntos centrales del documento es la crítica a la falsa sensación de seguridad que genera la publicidad masiva. Productos como la Hepatalgina y diversos antiespasmódicos son utilizados de forma cotidiana para “tapar” síntomas. Sin embargo, desde la entidad profesional son categóricos: “El síntoma es el lenguaje del cuerpo”.
Al suprimir el dolor sin una evaluación médica, el paciente corre el riesgo de retrasar diagnósticos críticos. Según el Colegio, este “silencio” farmacológico puede enmascarar cuadros de:
- Apendicitis aguda
- Colecistitis (inflamación de la vesícula)
- Pancreatitis
- Obstrucciones intestinales
El mito del protector hepático
El comunicado también apunta contra un concepto instalado en el imaginario popular: la idea de que estos fármacos “protegen” al hígado ante los excesos. Los médicos bonaerenses sostienen que no existe evidencia científica que respalde que estas sustancias actúen como un escudo frente a un daño previo.
Al contrario, el uso de estos productos suele fomentar hábitos perjudiciales bajo la creencia errónea de que el medicamento compensa los excesos de comida o alcohol. Paradójicamente, el exceso de ciertos componentes de estos fármacos de venta libre puede provocar hepatotoxicidad, sobrecargando la función del hígado en lugar de aliviarla.
Otro factor de riesgo subrayado por la entidad es la interacción con otros tratamientos. Muchas personas que padecen enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes o afecciones cardíacas consumen estos digestivos sin saber que pueden alterar la efectividad de sus medicaciones principales.
Cuándo consultar al médico
“Un dolor abdominal persistente no se cura con publicidad, se diagnostica con un médico”, sentencia el documento. En este sentido, instan a la población a no naturalizar el malestar y acudir a un profesional, especialmente si se presentan signos de alarma como:
- Fiebre.
- Vómitos persistentes.
- Ictericia (coloración amarillenta de la piel o los ojos).
La salud, concluye el Colegio de Médicos de PBA, no es un objeto de consumo. La próxima vez que sientas una molestia, antes de abrir el blíster por costumbre, recordá que tu cuerpo podría estar intentando decirte algo mucho más importante.

