Un posteo recurrente en redes sociales provoca debate en torno al ‘edadismo’, al mostrar a varios músicos de rock que fueron iconos décadas atrás, hoy en sus versiones envejecidas, y tratarlos de “abuelas” como parte de esas burlas.
El mensaje, presentado en tono de broma, pedía “encontrar a la abuela” entre los artistas, como en el juego “Buscando a Wally”, y generando respuestas que pusieron en evidencia una profunda ‘discriminación por edad’ que impregna estos comentarios en apariencia, inofensivos.
Pero más allá de la polémica de ver a Axl Rose, o integrantes de los Roling Stones y compararlos con jubiladas, el fenómeno refleja una tendencia subyacente: el rechazo social hacia el envejecimiento y la exaltación de la juventud, expresado a través de lo que conocemos como ‘edadismo’.
Otro claro ejemplo son algunos comentarios hirientes hacia el último trabajo de Charly García, “La lógica del Escorpión” presentado esta última semana, y cuyas críticas se basan en la edad y el estado de salud del mayor exponente de la historia del rock nacional.
Este término acuñado por el gerontólogo Robert Butler en 1969, se refiere a la estigmatización y los prejuicios hacia las personas mayores.
Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada dos adultos en el mundo manifiesta actitudes edadistas, lo que convierte a esta forma de discriminación en una de las más comunes y menos discutidas.
En el caso del posteo de los músicos, la burla encierra una visión social que asocia la vejez con el deterioro físico y la pérdida de relevancia, y es precisamente este tipo de representaciones las que contribuyen a perpetuar el estigma.
Aunque lo gracioso sea que los rockeros al usar pelo largo y no tener barba en su vejez se vean como “señoras de la tercera edad”, (y quizás pueda ser verdaderamente jocoso), detrás se esconde, en verdad, otra problemática sub tratada a nivel popular.
LA ESTÉTICA DEL ENVEJECIMIENTO Y EL RECHAZO CULTURAL
Los comentarios que desataron la polémica muestran cómo, en la cultura popular, la vejez es percibida como una condición indeseable, especialmente en campos como el rock, donde la juventud y la rebeldía son parte fundamental del imaginario colectivo.
A través de estudios sociológicos y psicológicos, se demostró que las personas mayores en sociedades occidentales suelen ser vistas como menos competentes, menos atractivas y menos capaces.
Estas percepciones no son innatas, sino construidas socialmente y se ven reflejadas en el lenguaje y el humor cotidiano.
Un estudio de Levy y Banaji (2002) reveló que los estereotipos negativos sobre el envejecimiento están tan arraigados en nuestras mentes que las personas comienzan a interiorizarlos desde muy jóvenes.
Esto ocurre a través de lo que los investigadores denominan “teoría del estereotipo internalizado”, que sostiene que las personas adoptan inconscientemente estos prejuicios y, eventualmente, los aplican a sí mismas al envejecer, lo que contribuye a la reducción de la autoestima y a la percepción de autoeficacia en la vejez.
EDADISMO Y REDES SOCIALES
El contexto de las redes sociales exacerba el problema. Estudios sobre el comportamiento en plataformas digitales, como los realizados por Burnes et al. (2019), demostraron que el anonimato y la cultura de la viralización permiten que los comentarios edadistas se reproduzcan de manera masiva y sin consecuencias inmediatas, es decir ‘sin pagar ningún costo’.
Estos entornos facilitan la expresión de prejuicios sin filtros y acentúan la percepción de que ciertas bromas, como la del posteo de los músicos devenidos en “abuelas“, son socialmente aceptables.
Además, las redes fomentan una cultura de lo “visual”, donde lo estético y la apariencia física son sobrevalorados.
Los algoritmos de las plataformas tienden a priorizar contenido que celebra la juventud y la belleza normativa, lo que a su vez amplifica la exclusión de aquellos que no encajan en estos estándares.
Este sesgo algorítmico contribuye a perpetuar los prejuicios edadistas al marginar la representación positiva de las personas mayores.
CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS Y SOCIALES
El impacto del edadismo va más allá del estigma social. Un creciente cuerpo de investigación en psicología y salud pública señala que los prejuicios hacia las personas mayores tienen efectos tangibles en su bienestar físico y mental.
Por ejemplo, un estudio publicado en la revista científica The Lancet (2020) encontró que las personas mayores expuestas a actitudes edadistas tienden a tener un peor estado de salud, mayor riesgo de depresión y una esperanza de vida reducida.
El envejecimiento se percibe cada vez más como una condición médica que debe ser “tratada” o “prevenida”, en lugar de un proceso natural.
La medicina anti-envejecimiento, que crece como una industria multimillonaria, refuerza la noción de que la vejez es un problema a resolver. Como consecuencia, las personas mayores se ven empujadas a buscar soluciones cosméticas o quirúrgicas para mantener una apariencia joven, respondiendo a presiones sociales que las empujan a ocultar su edad.
CON SUERTE, TODOS SERÁN ALGÚN DÍA “VIEJOS MEADOS”
El posteo sobre los músicos de rock envejecidos es solamente un mínimo ejemplo de cómo el edadismo sigue infiltrando la cultura actual y las percepciones.
Aunque pueda parecer un tema superficial o anecdótico, el hecho de que estos prejuicios persistan incluso en figuras públicas admiradas, como los íconos del rock, mantiene un sesgo cultural más amplio hacia la vejez.
Abordar el edadismo requiere, entonces, un análisis más profundo de las estructuras sociales y culturales que lo sostienen, así como una mayor atención a cómo los medios, las redes sociales y los discursos populares contribuyen a su perpetuación.
La cultura de menospreciar como “viejos meados” a quienes también fueron jóvenes, tanto hombres como mujeres, es sinónimo de escupir para arriba.



