Gustavo Llusá es un joven arquitecto de Quilmes que, desde hace más de 25 años se la pasa viajando por el mundo. Si bien no son pocos los que aman conocer otros lugares, su particularidad es cómo lo hace: a dedo.
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Desde 1992 Gustavo recorre mediante esa modalidad todos los lugares que uno se imagine. En su última travesía, el viajero visitó nada menos que 49 países, entre América Latina y Europa, e incluso llegó hasta Siberia.
Claro que no es fácil y que muchas veces puede no salir como él quiere, pero asegura que su secreto es la paciencia. Que ir a dedo no significa ir más lento y que esta modalidad le permite conocer profundamente los países, su gente y su geografía.
A la hora de armar la mochila, para Gustavo solo es importante la bolsa de dormir, su celular y artículos de higiene. Toda una vida dedicada al conocimiento, a la sorpresa y al placer de estar en lugares que ni siquiera alguna vez imaginó.
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