A través de la Resolución 334/26, el Ministerio de Seguridad de la Nación aprobó el Plan Nacional para la Reducción del Riesgo de Desastres del país que regirá hasta 2029. Entre otras cosas, el extenso documento define las amenazas a las que están expuestas las distintas regiones con un orden de prioridades. Qué puede pasar con la provincia de Buenos Aires.
El mapeo de las amenazas fue elaborado por el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR) en base a un estudio de antecedentes, los grados de exposición y las vulnerabilidades. En total, definieron 17 amenazas que pueden ser naturales, como una sequía, o producto de actividades humanas como un apagón. Cada una de ellas tiene adjudicado un nivel de exposición cuya escala va desde muy alto hasta inexistente para cada región del país.
La provincia de Buenos Aires quedó incluida en la región centro junto a La Pampa, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. Para esta zona, las autoridades definieron a 4 amenzas con riesgo de exposición muy alto, 6 con nivel alto y dos con nivel medio.

En el primer grupo se encuentra un fenomeno conocido que incluso se repitió esta semana: las inundaciones. De acuerdo al SINAGIR, el territorio bonaerense está muy expuesto a inundaciones de núcleos rbanos, de sus llanuras y a tormentas severas. Incluso puntualizaron en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) diciendo que “se ve principalmente afectada por lluvias torrenciales que precipitan en lapsos breves y superan la capacidad de escurrimiento de los drenajes“.
En el segundo orden de prioridad, con niveles de exposición altos, aparecen dos amenazas que también resuenan en todo el conurbano bonaerense: los cortes de luz y gas. Más concretamente, el documento oficial los define como cortes de servicios por ola de frío y cortes de servicios por olas de calor. Sea como sea, es un problema que suele afectar a la provincia de Buenos Aires en épocas de temperaturas extremas.

Con la misma jerarquía de peligrosidad aparecen los incidentes con HAZMAT, abreviatura que viene del inglés y significa materiales peligrosos (hazardous materials). Este tipo de amenazas prima en lugares con puertos, polos industriales e industrias petroquímicas, todas instalaciones asentadas en suelo bonaerense. De hecho, en Dock Sud, en Ensenada, en Zárate y en Campana conviven terminales portuarias con instalaciones petroquímicas y hasta centrales nucleoeléctricas.
Ya con niveles medios de exposición aparece la remoción de masas, amenaza vinculada a geografías montañosas, y la sequía que impacta sobre todo en la producción agropecuaria. De hecho, entre 2020 y 2023 generó pérdidas millonarias en todo el sector.

