Durante el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, y especialmente después de la final que consagró a España como campeón del mundo, parte de la prensa española y miles de usuarios en redes sociales apuntaron contra los argentinos con acusaciones de racismo, violencia y comportamientos incívicos. El debate se instaló con fuerza y los hinchas argentinos quedaron en el centro de numerosas críticas.
Sin embargo, apenas horas después del partido disputado el 19 de julio, los datos oficiales del propio Ministerio de Igualdad de España expusieron una problemática interna que volvió a poner el foco sobre la violencia de género en ese país.
De acuerdo con cifras difundidas por el diario El País, las llamadas al teléfono 016, la línea gratuita y confidencial de atención a víctimas de violencia de género, aumentaron un 120,8% entre las 23 del domingo y las 7 del lunes, justamente durante la madrugada posterior a la final que España le ganó 1-0 a la Selección argentina.
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El incremento no se limitó al servicio telefónico. Los correos electrónicos enviados para solicitar ayuda crecieron un 1.000%, mientras que el chat online registró una suba del 60% y el canal de WhatsApp aumentó un 8,75%.
Los registros muestran además que, aunque durante el domingo hubo menos llamados que en otros fines de semana del mes, el lunes siguiente las comunicaciones aumentaron un 21,9% respecto del lunes anterior.
Especialistas que trabajan desde hace años con víctimas de violencia de género sostienen que los grandes eventos deportivos pueden actuar como un factor que intensifica situaciones de violencia ya existentes, aunque aclaran que el fútbol no es el origen del problema.
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En ese sentido, Wendy Figueroa, directora de la Red Nacional de Refugios de México, explicó que estos contextos suelen potenciar conductas violentas preexistentes. “El fútbol no genera la violencia”, remarcó la especialista, al advertir que la euforia, la frustración o el enojo pueden derivar en agresiones contra mujeres, niñas y niños cuando existen patrones violentos previos.
Las cifras oficiales españolas también muestran la magnitud del fenómeno. En lo que va de 2026, 31 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas. Desde que comenzó el registro oficial en 2003, el número asciende a 1.372 víctimas.
Mientras la discusión pública giró durante días alrededor de la conducta de los hinchas argentinos, las estadísticas oficiales difundidas tras la final dejaron al descubierto otra realidad: la violencia machista continúa siendo uno de los problemas más graves que enfrenta España y volvió a reflejarse con fuerza en las horas posteriores a la consagración mundialista.

