En una entrevista exclusiva de LA CIELO FM 103.5 donde se pone de manifiesto los resultados de las pruebas PISA, dejando a la Argentina relegada al puesto 72 sobre 91 naciones evaluadas. En los micrófonos del programa Palabras más, palabras menos, los periodistas Albino y Nuria González Rouco introdujeron la discusión buscando entender si este escenario representaba una simple frustración o la radiografía de un colapso más profundo.
Al otro lado de la línea, la respuesta de Ana García Munitis, directora del Colegio Nacional de La Plata, esquivó el derrotismo para situar la discusión en un plano de acción inmediata. “En realidad no lo tomamos como frustrante, lo tenemos que tomar como desafío y como discusión”, enfatizó la educadora al iniciar su análisis. Para García Munitis, el problema radica en que la enseñanza ha quedado marginada de las prioridades estratégicas del país, “Hace mucho tiempo que vamos empeorando en vez de mejorar y no se pone a la educación en un debate central”.
Diez años en las aulas y una deuda histórica
El diagnóstico de la directora universitaria apunta a romper con las explicaciones simplistas que atribuyen la caída del rendimiento únicamente a coyunturas recientes. Con los resultados mostrándose por debajo de mediciones anteriores como las de 2018 o 2022, la especialista llamó a reflexionar sobre la trayectoria escolar acumulada de los evaluados. “Estos chicos tienen 15 años, hace 10 que están en la escuela. ¿Qué es lo que ha sucedido con estos chicos que han tenido resultados tan bajos?”, cuestionó.
En su lectura, la responsabilidad no se soluciona con recetas importadas ni parches pasajeros. “Lo importante no es solamente pensarlo o compararnos con otros y copiar al que le va mejor, sino pensar en nuestra realidad y qué es lo que necesitamos”, sostuvo. Del mismo modo, advirtió sobre la costumbre de posponer las reformas de fondo: “No sirve hacer el remache o atarlo con alambre. Esto no es de ahora; uno puede pensar que incide la pospandemia, pero hay otras cosas porque esto es de larga data”.

Escuelas conteniendo la crisis y la política que no mira al futuro
La crónica de lo cotidiano muestra que los establecimientos educativos se convirtieron en la primera línea de contención social ante el deterioro socioeconómico del país. “A la escuela llegaron los problemas: los chicos vienen a aprender, pero en la escuela también hay un comedor y un departamento de orientación educativa que trabaja con otras problemáticas que suceden en sus casas y en su comunidad”, describió García Munitis.
Al indagar sobre las razones por las cuales las reformas estructurales no logran asentarse en la agenda pública, la educadora no dudó en señalar las dinámicas del poder político. “Son decisiones políticas, la educación en general no está en el centro, no ha sido una política que dé votos”, aseveró.
A esta falta de incentivos políticos se suma una falla de diseño institucional originada décadas atrás. “La descentralización del sistema educativo de los 90 generó que no todas las provincias estuvieran preparadas para recibir todas las escuelas que recibieron, sin un financiamiento y sin políticas claras de Nación”, remarcó, recordando que el Ministerio nacional no administra escuelas de forma directa y debe coordinar sus lineamientos a través del Consejo Federal.
El aula como proyecto de vida
Frente a este complejo panorama, la experiencia en el sistema de pregrado de la Universidad Nacional de La Plata ofrece un modelo de articulación didáctica y acompañamiento pedagógico. En un entorno marcado por los avances tecnológicos acelerados y la irrupción de herramientas como la inteligencia artificial, la misión escolar se redefine. “Aprender a seguir aprendiendo importa cada vez más”, subrayó la especialista.
El objetivo final trasciende la mera preparación para los exámenes internacionales y apunta a la construcción de futuro para los jóvenes. “A mí lo que me interesa es que los chicos tengan un proyecto de vida, que estén preparados para afrontar la vida adulta y la vida en general”, concluye.
Lejos de considerar las pruebas PISA como una sentencia condenatoria, la directora del Colegio Nacional cerró la entrevista con un llamado a la acción pedagógica y política, “el dato es el comienzo de una investigación, de un debate, de un trabajo; no es el final”

