Ayer fue el Día Internacional por la Prevención del Suicidio y en el programa “Palabras más, palabras menos” de la CIELO FM 103.5 se remarcó que el suicidio se ha consolidado como una de las causas de muerte violenta más habituales del país, superando incluso a los accidentes de tránsito.
Las cifras oficiales expuestas en el estudio reflejaron una tasa inédita en la historia nacional, en la Argentina se registran casi 12 suicidios por cada 100.000 habitantes, superando con holgura la media mundial de 9. Con un suicidio consumado por cada 17 intentos, los periodistas coincidieron en que se trata de un problema colectivo del que habitualmente cuesta hablar y frente al cual la política pública del Estado suele fallar en la contención.
El abordaje no se limitó a los diagnósticos individuales, retomando la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se enfatizó que el paradigma cambió para hablar de la problemática de manera directa y sin eufemismos. Citando postulados sociológicos sobre el “suicidio anómico”, se explicó cómo las tasas aumentan cuando se debilitan los lazos sociales o se desestabiliza el orden económico comunitario. En la Argentina actual, especialistas vinculan este fenómeno con el desempleo, el endeudamiento severo —donde casi 9 de cada 10 hogares deben dinero y 4 de cada 10 jóvenes de entre 18 y 30 años están en mora— y la proliferación de la ludopatía adolescente, donde 1 de cada 7 chicos que apuestan ya arrastra deudas. Según datos de la OMS, sufrir trastornos de juego incrementa 15 veces las probabilidades de morir por suicidio.
Del abismo del piso 15 a la búsqueda de la vitalidad
Frente a la mesa del programa, Anto —conocida cariñosamente por la audiencia como “La Negra”— decidió ponerle cuerpo y experiencia vivida a las estadísticas. Lejos de cualquier pretensión egocéntrica, la comunicadora recordó la depresión que atravesó en 2019, sus dos intentos de suicidio, la agorafobia que la confinó a su casa y el tratamiento psiquiátrico de un año y medio que la condujo al alta médica en 2021.
“Lo opuesto a la depresión no es la felicidad es la vitalidad”, reflexionó Anto ante el micrófono. Con voz pausada, describió la desconexión profunda que antecede al colapso, “en ese momento cuando llamé y corté pensé que si yo dejaba la ventana abierta y me tiraba, el gato y la perra se iban a tirar atrás mío, ese pequeño vínculo con otros me volvió”. Recordó cómo vivió aquellos instantes dramáticos en un piso 15 poco después de recibirse, e hizo hincapié en que pedir ayuda telefónica a la línea 135 le brindó las herramientas de contención necesarias para salir de la crisis.
El quiebre decisivo en su historia ocurrió cuando su marido decidió romper el cerco del silencio. Pese a que ella le suplicó que no le contara nada a sus padres, él acudió a la familia para pedir contención profesional. “Rompió el tabú del silencio y en ese momento cambió mi vida”, rememoró Anto en el estudio.
Cinco aprendizajes para intervenir a tiempo
Para transformar su vivencia en una herramienta comunitaria, la comunicadora compartió cinco premisas fundamentales validadas por la ciencia para abordar la salud mental, Antonella es muy clara, preguntar de forma directa, romper el miedo y usar palabras claras. “Preguntarle a alguien: ¿pensaste en matarte?, ¿pensaste en quitarte la vida?”. Desmintió categóricamente el mito de que hablar del tema “da ideas”, asegurando que la ciencia comprobó que preguntar de frente ayuda a despejar los fantasmas de la mente.
Agregó que evitar respuestas bienintencionadas pero dañinas como indicar que “hay gente peor”. “Cuando se cierra la puerta gana la depresión. El dolor necesita ser validado”, sostuvo la columnista. Dentro de las acciones concretas que pueden ayudar, es contundente al manifestar que ofrecer presencia activa antes que frases abstractas como “avisame si necesitás algo”, gestionar un turno médico, cocinar una comida o quedarse a dormir salvan vidas en las horas más oscuras.
Asimismo, buscar ayuda profesional ante riesgo inminente es primordial. Entender que cuando la crisis se agudiza no alcanza solo con la contención afectiva. Acudir a las guardias médicas o llamar a líneas de asistencia especializada es indispensable. En tanto, se sostiene que, comprender que la crisis es un pico temporal. Antonella remarcó que el deseo de terminar con la vida en un momento de desesperación no es definitivo. “Sentirse así en este momento no es sinónimo de querer morirse para siempre. La crisis suicida tiene un pico y después baja”.
“El secreto mata”
El relato generó una profunda conmoción en la mesa periodística. Los conductores expresaron el impacto emocional que provocó escuchar una experiencia narrada con tanta claridad pedagógica y empatía. Cuestionaron la falta histórica de recursos e infraestructura del Estado y reivindicaron la importancia de exigir políticas públicas eficientes.
Hacia el final de la columna, ante la consulta de por qué decidía seguir exponiendo su historia personal al aire, Anto dejó una definición categórica que sintetizó el sentido de su presencia ante el micrófono, “la clave es que el secreto mata. Por eso sigo hablando de esto”.

