A las 6.21, José Ojeda, el autor del mensaje que dio cuenta que aún estaban con vida los 33 mineros sepultados a 700 metros bajo tierra, se había convertido en el séptimo obrero en ser rescatado.
Ojeda -de 45 años, viudo y sin hijos- pasará a la historia por ser quien escribió “Estamos bien en el refugio los 33”, lo que revivió las esperanzas en San José, tras 17 días en que no se conocía el destino de los trabajadores sepultados por un derrumbe.
Ocho de los 33 mineros sepultados hace 70 días bajo un mar de roca en una mina del norte de Chile volvieron a ver la luz del día este amanecer en el exitoso comienzo de una inédita operación de salvamento que concita la atención mundial.
El primero en ser izado sano y salvo desde la cárcel de piedra a casi 700 metros de profundidad fue Florencio Avalos, de 31 años, quien emergió a las 0.10 a bordo de la cápsula de rescate Fénix 2, especialmente construida para esta operación.
Luego, con intervalos de alrededor de una hora y tras viajes de entre 15 y 20 minutos en el estrecho mecanismo ascensor a lo largo del conducto de 622 metros, salieron sucesivamente a la superficie Mario Sepúlveda (40 años), Juan Illanes (51), Carlos Mamani (23), Jimmy Sánchez (18) y Osmán Araya (29).
Cada uno fue recibido con aplausos y vítores de rescatistas y familiares y por el propio presidente Sebastián Piñera y su esposa, que siguieron la actividad en la boca del conducto.
Particularmente emotivo fue el reencuentro de Avalos con su familia, cuando se vio a su pequeño hijo Byron, de 7 años, correr a abrazarlo con el rostro bañado en lágrimas, seguido por su madre, Mónica, para formar una esperada imagen que dio la vuelta al mundo.
Otro momento culminante se produjo con la salida de Sepúlveda, a las 1.09, que emergió de las entrañas de la mina rebosante de alegría y repartió abrazos y piedras recogidas en el socavón a familiares, rescatistas y a Piñera.
La operación exigió que los rescatistas Manuel González, Roberto Ríos y Patricio Robledo descendieran por el conducto horadado en la piedra especialmente para esta operación, para auxiliar y organizar a los mineros atrapados desde que un derrumbe selló la mina el 5 de agosto.
El presidente Piñera sostuvo una pequeña bandera boliviana en sus manos para recibir al cuarto rescatado, Carlos Mamani, el único extranjero entre “los 33”. Se esperaba que el presidente de Bolivia, Evo Morales, llegara a primera hora de la mañana a Copiapó para saludar a su compatriota.
Los rescatados, todos protegidos con ropa abrigada, lentes oscuros y casco, fueron llevados en camilla a un hospital de campaña montando especialmente en el lugar para los primeros controles y atenciones.
Poco después fueron trasladados al regimiento de Copiapó, donde se organizó una zona de contacto con familiares, y desde donde partían luego helicópteros que los trasladaban al hospital de Copiapó, para un período de observación y readaptación de unos dos días.
Sepúlveda, quien ya había exhibido su espíritu optimista durante el encierro, dio un mensaje para la televisión rodeado por su núcleo familiar, en el que expresó su felicidad por el desenlace y pidió cambios en las condiciones de trabajo.
“En el mundo laboral tenemos que hacer muchos cambios. El empresario tiene que dar las armas para que los mandos medios hagan cambios en términos laborales”, reclamó.
Tras la salida de Sánchez, de 18 años, el más joven de los rescatados, las operaciones se detuvieron para trabajos de mantenimiento de la cápsula, básicamente de limpieza y lubricación de los rodamientos que minimizan su rozamiento con las paredes del conducto vertical.
La operación se reanudó a las 5:00 y la cápsula extrajo a Osmán Araya, de 29 años.
La operación de rescate es conducida por 16 hombres especialmente entrenados para soportar el encierro, incluidos cuatro designados para bajar, informó Baldo Procurica, de la comisión de Minería de Atacama. El grupo está formado por médicos, tripulantes de submarinos, bomberos y mineros.
El criterio para ordenar la salida de los mineros fue poner en los primeros lugares a los más ágiles, luego a los más frágiles y por último a los más fuertes.
El inédito plan de rescate, que se conoce como “San Lorenzo” en honor al patrono de los mineros y es dirigido por Andrés Sougarret, marca un hito en la historia de la minería mundial, según el presidente del directorio de Codelco, Gerardo Jofré.

