La salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete y su reemplazo por Diego Santilli marca el inicio de una nueva etapa en el gobierno de Javier Milei, caracterizada por una integración orgánica del PRO en el núcleo de la toma de decisiones. Para el director de CEOP, Roberto “Tito” Bacman, este cambio de nombres es un intento de descomprimir la presión mediática y judicial, aunque no altera el rumbo del modelo económico.
En diálogo con LA CIELO, el analista fue contundente al señalar que el foco del conflicto excede a la figura del funcionario saliente. “Descomprime ciertamente, pero como lo dije yo la semana pasada: talando el árbol el bosque no se termina. El bosque sigue en pie y el bosque son otros problemas que tienen que ver con que no es el único caso de corrupción”, sentenció Roberto “Tito” Bacman. Bajo esta óptica, la corrupción y el cuestionado modelo económico siguen siendo las asignaturas pendientes que el electorado comienza a mirar con desconfianza.
El “macrismo” al poder y el rol de Santilli como negociador
La llegada de Diego Santilli al gabinete nacional representa, para Bacman, la formalización de un nuevo espacio que podría denominarse “macrismo”. El legislador asume un rol protagónico al absorber las funciones políticas del Ministerio del Interior, convirtiéndose en la cara visible del Gobierno ante los gobernadores y los actores de la política nacional.
“Va a ser el negociador inevitablemente… va a ser el primer mostrador”, explicó el analista, aunque planteó una incógnita sobre la lealtad del nuevo funcionario: “¿Para quién va a negociar? ¿Para el PRO, para los libertarios o para él?”. Asimismo, recordó que, a pesar de este empoderamiento, la estructura de mando se mantiene inalterable con la “superministra” Karina Milei por encima de cualquier otra jerarquía.
Un “capitalismo feroz” que golpea a la producción bonaerense
Más allá de la “rosca” de gabinete, Roberto “Tito” Bacman advirtió sobre las consecuencias del programa económico en el motor productivo de la provincia de Buenos Aires. Definió el esquema actual como un “capitalismo feroz” que carece de una visión industrialista y que desprotege sistemáticamente a las pequeñas y medianas empresas.
“El modelo es el capitalismo feroz; el que no sirve que se caiga, el que no supo adaptarse a la situación que quiebre. Si te fundís, la culpa es tuya porque no te reinventaste”, ironizó sobre la filosofía oficial. Según los datos de su consultora, el 75% de la población ya manifiesta dificultades para llegar a fin de mes, un fenómeno que está mutando la base electoral de Javier Milei, alejando a los jóvenes y a los sectores populares para refugiarlo en un perfil de votante de clase media-alta y alta, similar al origen del PRO.

