Mientras el peronismo comienza a pensar en el escenario electoral de 2027, la necesidad de construir una coalición más amplia para competir con el presidente Javier Milei reabre viejas tensiones sobre los límites de esa apertura.
La discusión atraviesa a las distintas tribus del espacio y aparece en múltiples planos: desde las diferencias entre el kirchnerismo duro y el sector alineado con Axel Kicillof o el rol de Sergio Massa y hasta el debate sobre si es posible volver a integrar a dirigentes que en los últimos años se alejaron de Fuerza Patria o incluso militaron en espacios opositores.
En ese marco, el reciente encuentro entre Cristina Kirchner y Miguel Ángel Pichetto aportó un nuevo elemento a la deliberación. Tras más de una década sin diálogo, ambos dirigentes volvieron a verse y el exauditor general de la Nación planteó la necesidad de “perdonarse” para avanzar en una reunificación del peronismo.
El gesto resultó llamativo por la trayectoria política de Pichetto en los últimos años. El rionegrino fue durante más de una década jefe del bloque de senadores del PJ y una de las principales espadas parlamentarias del kirchnerismo durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Luego protagonizó una ruptura que lo llevó a construir Peronismo Republicano y luego Peronismo Federal y, en 2019, a integrar la fórmula presidencial de Mauricio Macri como candidato a vicepresidente.
Más recientemente acompañó algunas iniciativas del gobierno de Javier Milei, como la Ley Bases, aunque con el correr de los meses adoptó posiciones más críticas frente al rumbo económico. Su acercamiento al kirchnerismo volvió a poner sobre la mesa la idea de una suerte de “tabula rasa” peronista , una fórmula que el propio Milei utilizó para incorporar a dirigentes como Patricia Bullrich pese a los fuertes enfrentamientos previos.
Las tensiones dentro del propio peronismo
La discusión sobre la amplitud del espacio no sólo involucra a dirigentes que estuvieron fuera del peronismo. También refleja diferencias internas que quedaron expuestas en los últimos meses dentro del propio oficialismo bonaerense.
El acuerdo para definir las autoridades del PJ de la provincia de Buenos Aires logró contener momentáneamente las tensiones entre el kirchnerismo que responde a Cristina y Máximo Kirchner y el espacio que se referencia en Axel Kicillof, nucleado en el Movimiento Derecho al Futuro. Sin embargo, las fricciones reaparecieron rápidamente.
Uno de los episodios que volvió a mostrar esas diferencias fue la definición de las autoridades del Senado bonaerense, donde La Cámpora logró imponer un predominio parlamentario que generó incomodidad en sectores más cercanos al gobernador.
En paralelo, la discusión sobre el rumbo del peronismo también suma voces con perfil propio, como la de Guillermo Moreno. El exsecretario de Comercio Interior, hoy reconciliado con el kirchnerismo duro, se muestra sin embargo muy crítico de la gestión de Kicillof.
“Lo que planteé es que prácticamente la gestión de Axel Kicillof estuvo oculta detrás de la de Fernández. No hay un hecho distintivo. ¿Qué hizo con las escuelas? ¿Las pintó?”, cuestionó recientemente en declaraciones a La Cielo.
Moreno incluso llegó a comparar su desempeño con el del exgobernador Daniel Scioli. “Si yo te digo la gestión de Daniel Scioli tuvo centros de atención primaria, hizo festivales en Mar del Plata, se dedicó a Deportes. Hizo una gestión que en ocho años tuvo hechos destacados”, sostuvo.
Las críticas resultan particularmente incómodas porque Kicillof aparece, dentro del universo peronista, como uno de los nombres con mayor proyección para una eventual candidatura presidencial en 2027.
La idea de un frente “anti-Milei”
Desde el entorno del gobernador bonaerense, sin embargo, plantean que el escenario político obliga a pensar en un esquema de mayor amplitud.
El jefe de Gabinete provincial, Carlos Bianco, sostuvo este lunes en conferencia de prensa que el desafío es construir un frente capaz de enfrentar al oficialismo libertario y que incluya a sectores con miradas diversas dentro del campo opositor.
“Es algo que venimos planteando hace tiempo: hay que construir un proyecto ampliando las fronteras. Volver a las bases es ampliar las fronteras”, señaló al ser consultado por el acercamiento de Pichetto.
Según explicó, ese eventual armado podría reunir a sectores con diferencias ideológicas pero con coincidencias en algunos ejes centrales. “Hay puntos en común entre fuerzas que van desde el progresismo hasta sectores más conservadores en lo político, pero que estarían de acuerdo en poner en la agenda a la producción y el trabajo”, planteó.
En ese marco, el propio Pichetto dejó entrever sus reparos a que el peronismo se ordene únicamente alrededor del rechazo al gobierno libertario.
“El peronismo no puede tener como única bandera ‘frenar a Milei’. Hay que construir un mundo de ideas y analizar la realidad con rigor”, escribió recientemente en redes sociales.
En el mismo mensaje también deslizó una crítica que algunos interpretaron como dirigida a la gestión bonaerense: “Algunos descubren ahora la destrucción del salario tras meses de silencio, validando paritarias por debajo de la inflación. Hay 2027 si hay inteligencia política” advirtió.
La referencia podría vincularse con las últimas discusiones salariales en la provincia de Buenos Aires, donde los primeros acuerdos del año tomaron como referencia los números de inflación difundidos por el Gobierno nacional.
Consultado sobre esa situación, el propio Kicillof reconoció recientemente ante Infocielo que los ingresos en el sector público provincial se encuentran en niveles bajos, aunque lo atribuyó al contexto económico general.
“Los ingresos son bajos en el Estado provincial pero en el marco de ingresos bajos del Estado nacional, de las provincias y del sector privado. Un sueldo de $1,1 millones es bajo pero está dentro del 30% de los sueldos más altos de la Argentina”, señaló en una entrevista reciente.
El gobernador también apuntó contra la política fiscal del gobierno nacional y sostuvo que la provincia enfrenta restricciones por la eliminación de fondos. “A la provincia le falta lo que se robó Milei: fondos para jubilados, el Fondo de Incentivo Docente y mil obras que se pararon”, afirmó.
El laboratorio de La Matanza : entre el perdón y el pase de facturas
El debate sobre la amplitud del peronismo también tiene expresiones concretas en el territorio. Un ejemplo reciente se produjo en La Matanza, donde el intendente Fernando Espinoza decidió incorporar a su gabinete a dos exconcejales del PRO y a un dirigente cercano a Elisa Carrió, Héctor “Toty” Flores.
La decisión fue presentada desde el municipio como parte de un intento de construir un armado político más amplio.
“Estamos fundando un gran Movimiento de Unidad Nacional, que tiene que ver con una nueva provincia y una nueva Argentina, que genere un gran frente electoral con todos los sectores de la sociedad”, señalaron desde el entorno del jefe comunal.
Sin embargo, la movida despertó críticas dentro del krichnerismo, reticente a nivel territorial de acuerdos con sectores no peronistas. El presidente del bloque de diputados bonaerenses de Unión por la Patria, Facundo Tignanelli, cuestionó abiertamente la decisión.
“La verdad es que habiendo tantos buenos compañeros peronistas en La Matanza ir a buscar a los del PRO no tiene sentido. Además es subestimar a los votantes de La Matanza, que votaron peronismo y ponen antiperonistas a gobernar”, sostuvo el legislador.
Tignanelli incluso vinculó esa estrategia política con la situación de gestión del distrito. “Primero trajeron porteños a la gestión, ahora ponen antiperonistas. Eso explica por qué La Matanza está como está”, afirmó.
El episodio sintetiza el dilema y las contradicciones que empieza a atravesar al peronismo: mientras en algunos lugares hay dirigentes que consideran imprescindible ampliar el frente político para construir una alternativa competitiva en 2027 y piden dejar atrás viejos rencores, otros advierten – según la ocasión- que esa apertura puede herir el programa político del movimiento y generar rispideces con su propia base electoral.

