En un operativo, que bien podría haber salido de una película del realismo italiano de los años ’40, un hombre de 36 años terminó detenido, acusado de sustraer un termo de un bazar céntrico de La Plata, y de andar dando vueltas por otro local de ropa masculina con intenciones que la Justicia todavía investiga.
El hecho, que combina cámaras de seguridad, un comerciante alerta y una policía con paciencia de cazador quirúrgico, tuvo como escenario el corazón comercial de la capital bonaerense, en 8 entre 49 y 50, y un final digno de manual: el sospechoso volvió al lugar del crimen.
El primer golpe: un termo, una distracción
Según trascendió, todo comenzó el martes, cuando el propietario de un bazar de la zona denunció que un hombre había ingresado al local y, aprovechando un descuido, se había alzado con un termo.
Nada de joyas, nada de dinero en efectivo: un termo. El botín, hay que decirlo, no fue precisamente el golpe del siglo.

El comerciante, lejos de resignarse a la pérdida, revisó las cámaras de seguridad y guardó bien en la memoria la cara del (según lo que escucharon los vecinos “malparido”) amigo de los termos ajenos. Fue una decisión que resultaría clave apenas 24 horas después.
El error fatal: volver a la escena
Como en tantos casos que terminan en los tribunales y como en una novela de Truman Capote llevada a Hollywood, el osado responsable cometió el error de manual: volver a merodear por las inmediaciones del negocio. El comerciante lo reconoció al instante, dio aviso al 911 y aportó las imágenes que ya tenía guardadas.
La Policía montó un operativo relámpago en la zona y logró interceptarlo en 8 y 46. Ahí quedó identificado como Manuel Ángel Álvarez, de 36 años, con domicilio en Ensenada, quien fue trasladado a la Comisaría Primera para dar explicaciones sobre su afición por los termos mal habidos.
Un segundo capítulo: la corbata que no fue
La investigación no se detuvo en el bazar. Se pudo establecer que el mismo hombre estaría vinculado a otro episodio ocurrido un día antes, esta vez en un local de indumentaria masculina de la zona, de razón social Weiting, ubicado en 9 entre 48 y 49.
Todavía no trascendió si en ese caso también hubo sustracción de mercadería o solo el deseo de hacerse con un “botín”, que por ser negocio de ropa de hombre, bien podría haber sido un objetivo “literal”.
Con estos antecedentes, la causa quedó caratulada como “hurto“ y pasó a manos de la UFI N° 15 y el Juzgado de Garantías N° 1 de La Plata, que ahora deberán determinar el verdadero alcance de esta cruzada solitaria por quitarle pequeñas pertenencias a los comercios del centro.
Por ahora, el “termo robatermos“ quedó tras las rejas y el bazar recuperó, al menos, la tranquilidad. El “objeto físico” termo, en cambio, todavía no fue hallado porque según trascendió, lo redujo rápidamente o quizás como se dice en la jerga criminal, simplemente lo enfrió hasta que se calmen las aguas.

