Gimnasia atraviesa un muy buen momento en líneas generales. El equipo de Ariel Pereyra suma tres victorias consecutivas en el Torneo Clausura, las cuales lo ubican como uno de los dos escoltas de Argentinos Juniors, líder invicto de la Zona B con 12 unidades. El otro es Barracas Central, también con nueve puntos. En ese sentido, el Lobo ya prepara lo que será el trascendental encuentro del sábado por la tarde en el Jorge Luis Hirschi, donde lo espera Estudiantes para una nueva edición del Clásico Platense.
Pensando en dicho cotejo, el DT tiene un lindo problema para armar un 11 en el que son varios los protagonistas que pujan por meterse en base a los buenos rendimientos mostrados. Y uno de los sectores en los que parecerían abundar los futbolistas con sólido presente es el mediocampo. Allí están Augusto Max y Mateo Seoane para la función de volante central, una de las principales incógnitas pensando en el rival de toda la vida y en anular su circuito futbolístico.

En lo que fue el inicio del Clausura, con el tucumano algo atrás desde lo físico, el ex Vélez fue quien terminó ocupando ese sector. De menor a mayor, Seoane fue el titular ante Racing, frente a River y también en la visita con triunfo a Aldosivi de Mar del Plata. Sin embargo, cuando parecía que estaba consolidado en el medio, el Pata modificó y le volvió a dar la mayoría de minutos al ex Quilmes y Volos FC de la Superliga de Grecia. Max lo aprovechó y fue uno de los puntos altos en el último 2-0 ante el Guapo en el Bosque.
Frente a lo dicho, a Pereyra y todo su cuerpo técnico se le abre un escenario donde, según palabras del propio mediocampista que llegó desde el fútbol de Serbia, podrá elegir “por características y no por rendimiento”. Sin dudas una buena noticia para un entrenador que sabe que Nacho Fernández y Nacho Miramón son número puesto en esa zona, mismo caso, a priori, que Nicolás Barros Schelotto. Lo cierto es que el Pata tiene a la gran mayoría en buen nivel, un problema conveniente para un armado que está por definirse.
Quedan algunas prácticas más en la tranquilidad de Estancia Chica, donde el grupo trabaja de cara a un partido que todos quieren jugar, pero que únicamente tendrá a 11 apellidos desde el inicio. El Lobo quiere trasladar su buen presente al escenario donde no puede lograrlo desde hace 23 años. Ese es el objetivo de un plantel y de un DT que entienden muy buen la importancia del encuentro que ya se empezó a jugar en Abasto.


