Roberto Müller, gerente de Granjas Carnave, alertó sobre la falta de competitividad de la producción argentina en los mercados internacionales. También analizó el impacto de las tarifas eléctricas, la evolución de los costos y el crecimiento histórico del consumo de pollo y huevos.
La industria avícola argentina enfrenta el desafío de sostener su crecimiento en un escenario donde las posibilidades de expansión del mercado interno parecen acercarse a un límite. Frente a este panorama, Roberto Müller, gerente de Granjas Carnave de Esperanza, planteó la necesidad de contar con un dólar más competitivo para potenciar las exportaciones.
El directivo analizó la evolución de los costos de producción, el comportamiento de los precios y los cambios en los hábitos de consumo. Según sostuvo, el principal desafío para el sector pasa por mejorar las condiciones para competir en el exterior.
Los costos de producción y el impacto de las tarifas eléctricas
Müller explicó que los principales costos de la producción de pollo y huevos se encuentran vinculados al dólar, el maíz, la soja y los insumos utilizados para elaborar alimentos balanceados. Actualmente, señaló, esas variables presentan una evolución relativamente estable.
Sin embargo, advirtió que los aumentos en las tarifas de energía eléctrica generaron un impacto significativo sobre la actividad.
Según detalló, las facturas de electricidad registraron incrementos de hasta el 100% en los últimos tres o cuatro meses, por encima de la inflación, en un contexto marcado por la quita de subsidios y cambios en los criterios de determinación de los costos energéticos.
De todos modos, aclaró que, debido a la incidencia relativa de la electricidad sobre el total de los gastos, ese aumento no alcanzó para modificar sustancialmente la estructura general de costos del sector.
Cómo se forman los precios del pollo y los huevos
En relación con los valores de venta, el gerente de Carnave remarcó que la industria no traslada automáticamente cada aumento de costos al consumidor. Por el contrario, explicó que los precios dependen principalmente de la oferta y la demanda, además de la competencia con otras carnes.
En ese sentido, la carne vacuna y la de cerdo funcionan como productos sustitutos, por lo que las diferencias de precios influyen directamente en las decisiones de compra de los consumidores.
No obstante, Müller señaló que cuando se producen variaciones importantes en el dólar o en los precios de los cereales, las empresas deben realizar correcciones para evitar que los valores de venta queden demasiado alejados de los costos de producción.
Por primera vez, el consumo de pollo superó al de carne vacuna
Uno de los datos destacados por el empresario es el crecimiento del consumo de pollo en Argentina. Según indicó, al considerar los últimos 12 meses hasta agosto, el consumo de carne de pollo superó por primera vez al de carne vacuna, marcando un cambio histórico en los hábitos alimentarios del país.
La diferencia de precios entre ambas proteínas aparece como uno de los factores que explican esta tendencia. Cuando la carne vacuna se encarece en relación con el pollo, los consumidores tienden a inclinarse por la alternativa más económica.
El consumo de huevos también muestra una evolución favorable. Müller destacó que Argentina registra un consumo de huevos entre los más altos del mundo, por encima de México, históricamente reconocido por su elevada demanda de este alimento.
Entre los motivos de este crecimiento mencionó el reconocimiento de sus propiedades nutricionales, su condición de fuente de proteína animal accesible y los cambios en los hábitos alimentarios que se profundizaron desde la pandemia.
Por qué el sector avícola reclama un dólar más competitivo
Más allá del desempeño del mercado interno, Müller consideró que las principales oportunidades de crecimiento para la actividad estarán vinculadas con las exportaciones.
El empresario sostuvo que el consumo local ya se encuentra en niveles récord, por lo que las posibilidades de seguir expandiendo la demanda serían más limitadas. En ese escenario, la apertura y consolidación de mercados internacionales aparecen como una alternativa fundamental para impulsar la producción.
Sin embargo, advirtió que el tipo de cambio actual dificulta la competencia con otros países productores.
“Se necesita un dólar más competitivo. Argentina no es competitiva hoy con los precios que tiene”, afirmó el gerente de Carnave al resumir el principal desafío que enfrenta la actividad.
De esta manera, la competitividad cambiaria se posiciona como una de las variables centrales para el futuro de la avicultura argentina, en un contexto en el que el crecimiento del consumo interno convive con la necesidad de fortalecer las exportaciones y mejorar la inserción del país en los mercados internacionales.


