La Argentina ostenta entre 7.000 y 8.000 canchas de pádel, repartidas en una red de 2.600 a 4.000 clubes, además de más de 1.000 canchas en predios particulares. Sin embargo, el fenómeno tiene un lado B que no se ve en el marcador de un partido entre amigos, pero sí en las salas de espera de los centros de salud, la explosión de la actividad disparó en paralelo el número de consultas kinesiológicas.
La factura del entusiasmo sin preparación
Desde el Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires (CoKiBA) encendieron las alarmas al constatar un incremento “exponencial” de visitas médicas. Hombres y mujeres de todas las edades se volcaron masivamente a las canchas, pero en muchos casos sin la preparación física requerida para la exigencia del juego.
El licenciado Alejandro Greco, kinesiólogo fisiatra (UBA), profesor nacional de Educación Física (INEF “Romero Brest”) y actual tesorero del CoKiBA, conoce de primera mano esta realidad, “en el consultorio lo vemos claramente: llegan pacientes de todas las edades que empezaron a jugar en los últimos años, muchos de ellos personas que estaban sedentarias y encontraron en el pádel una forma de moverse que les resulta divertida y no una obligación. Pero en la mayoría de los casos no tuvieron en cuenta la adaptación física previa”, detalla el especialista.
Esta falta de acondicionamiento gradual termina pasando factura en el cuerpo. Entre las dolencias más recurrentes sobresale la epicondilitis —el popular “codo de tenista”—, un mal sumamente extendido entre los padelistas. A ella se suman, tren superior, lesiones de hombro provocadas por gestos repetitivos por encima de la cabeza; tronco y columna por sobrecargas lumbares y tren inferior, esguinces de tobillo, desgarros en los gemelos y molestias articulares en las rodillas.
De acuerdo a Greco, esta seguidilla de patologías suele ser consecuencia directa de la falta de entrenamiento previo, mala técnica, acumulación de partidos sin el debido descanso o el uso de equipamiento inadecuado.
Un aliado contra el sedentarismo y el estrés
Pese al mapa de lesiones, los especialistas remarcan que el pádel es un deporte enormemente valioso cuando se practica con responsabilidad. A diferencia de rutinas gimnásticas que a muchas personas les resultan monótonas, la dinámica de la paleta atrapa.
Los beneficios Físicos que tiene el deporte incluyen Fuerza y movilidad: Estimula el tren inferior y la estabilidad de hombros y columna, mientras que, los desplazamientos cortos y frenadas constantes mejoran la propiocepción -clave en adultos mayores- que fomentan coordinación y equilibrio. El pádel además, los beneficios cognitivos y sociales como la reducción del estrés y generan lazos con otros, transformando el ejercicio en un momento de encuentro y diversión.
Guía para jugar sin pasar por el consultorio
Para que el furor por la paleta no termine con una sesión de rehabilitación, la prevención resulta fundamental. Los expertos sugieren seguir una serie de pautas básicas antes y durante la práctica, chequeo médico previo, resulta indispensable para toda persona de 40 o más años que vaya a iniciar la actividad; dedicar minutos previos a la movilidad articular y muscular, jamás arrancar a jugar “en frío”; utilizar indumentaria adecuada: calzado específico para pádel -con buen agarre y amortiguación para cambios de dirección- y paletas acordes al nivel de juego y peso del deportista.
También, kinesiologos recomiendan que le sumen un entrenamiento complementario como rutinas de fuerza y estabilidad enfocadas en piernas, zona media (core), hombros y antebrazos. Ante cualquier dolor persistente, acudir al kinesiólogo o médico. Tratadas a tiempo, la mayoría de las lesiones se resuelven con rapidez.


