El gobierno de Javier Milei logró interrumpir la persistente sangría en su capital político, aunque el escenario de fondo sigue mostrando signos de debilidad. Luego de un arranque de año marcado por el desgaste continuo de las expectativas, el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), confeccionado mensualmente por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, registró en junio su primer aumento en lo que va de 2026.
De acuerdo con el informe técnico —basado en mediciones de Poliarquía Consultores—, el ICG de junio se ubicó en 2,07 puntos, lo que representa un incremento del 3,9% respecto de mayo. La suba quiebra una racha de cinco meses consecutivos a la baja (enero -2,8%, febrero -0,6%, marzo -3,5%, abril -12,1% y mayo -1,6%), dándole un respiro a la gestión libertaria en la medición de la opinión pública.
A pesar de este repunte coyuntural, los efectos del severo ajuste previo todavía se hacen sentir y confirman que la foto macro sigue siendo negativa: en la comparación interanual, el índice muestra una disminución del 11,4%, mientras que la contracción acumulada desde el cierre del año pasado se ubica en el 16,1%.
La eficiencia del gasto público lidera la mejora, pero el promedio se hunde
El rebote de la confianza se sustentó en la recuperación de tres de los cinco componentes que integrar el indicador general. El subíndice que mide la percepción de “Eficiencia en la administración del gasto” fue el motor del mes, trepando a 2,12 puntos con un fuerte salto del 12,8%. Por su parte, el atributo de “Capacidad para resolver problemas” rebotó un 4,3% y llegó a los 2,46 puntos, igualando la línea de “Honestidad”, que no sufrió variaciones. En tanto, la “Preocupación por el interés general” avanzó un 3,8% (1,63 puntos).
Sin embargo, el dato que justifica que la evaluación general sea mala y encienda alarmas en los despachos oficiales tiene que ver con la mirada de largo plazo: debido al arrastre de las fuertes caídas previas, el promedio general de toda la gestión de Milei descendió a 2,40 puntos, marcando el registro histórico más bajo de todo el ciclo libertario. Como parámetro comparativo, Mauricio Macri registraba un promedio de 2,52 puntos en este mismo tramo de su mandato. Además, el componente de “Evaluación general del gobierno” experimentó una leve variación negativa del 0,5% (1,68 puntos), mostrando que el núcleo de la gestión sigue bajo la lupa.

Sorpresa en el conurbano y los sectores de menor instrucción
El análisis demográfico del informe de la Universidad Di Tella revela un cambio de tendencia llamativo respecto de quiénes impulsaron la mejora del humor social en junio:
- Fuerte salto en el GBA: En el plano geográfico, el Interior sigue mostrando la confianza más alta con 2,19 puntos (+0,9%), pero el repunte más vigoroso se localizó en el Gran Buenos Aires. El ICG en el conurbano bonaerense (GBA) creció un 11,1%, trepando a 1,83 puntos. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el indicador subió un 6,3% (2,03 puntos).
- Efecto rebote en la base de la pirámide: El segmento de la población con instrucción primaria —que en mayo le había dado la espalda de forma masiva al oficialismo— protagonizó la suba más contundente del mes con un alza del 42,5%, alcanzando los 1,72 puntos y retornando a niveles de abril. Los sectores con secundario (+2,3%) y universitario (+0,5%) mostraron variaciones marginales.
- Sostén en los mayores de 50 años: Por edades, el optimismo se concentró en la franja de más de 50 años, donde el índice escaló un 4,3% (2,23 puntos), transformándose en el techo de confianza de la gestión. La franja de 30 a 49 años creció un 2,4% y los jóvenes de 18 a 29 años un leve 1,4%.
- Se mantiene la brecha de género: Aunque el apoyo subió tanto en mujeres (1,70 puntos; +5,6%) como en hombres (2,37 puntos; +3,7%), la diferencia de percepción entre sexos se consolidó en los 0,68 puntos a favor de los varones.
Expectativas económicas: el optimismo de los escépticos
El relevamiento de opinión pública —cuyo trabajo de campo se ejecutó entre el 2 y el 11 de junio— expone que el núcleo duro que cree que la economía va a mejorar dentro de un año se mantiene en niveles altísimos (4,08 puntos), pese a una leve baja del 2,2%.
La novedad que apuntaló el índice general se dio en el medio de la pirámide de expectativas: hubo un incremento significativo del 13,1% en la confianza entre quienes evalúan que la situación económica se mantendrá igual dentro de doce meses. Por su parte, la valoración entre quienes vaticinan un escenario peor quedó completamente estancada en el piso de 0,37 puntos.
Tras cruzar la mitad del año y en el mes 30 de su mandato, Javier Milei logra estabilizar la caída y consolidar un nivel de confianza levemente superior al que ostentaba Mauricio Macri en este mismo período temporal (+1,3%), pero el arrastre histórico demuestra que el descontento generalizado con la marcha del país sigue ganando la pulseada.

