Manuel Passaglia, el recientemente asumido diputado de Hechos, no estuvo presente en la sesión de este martes. Nadie de su sector brindó información, pero sí resonó su ausencia, mas no sorprendió por el poco apego a las responsabilidades institucionales del apellido al que pertenece. Su hermano Sebastián, intendente de San Nicolás, pidió licencia tras licencia durante varios años, dado que tenía dos cargos: diputado y jefe comunal. Ayer, más de uno recordó el payasesco episodio que se vivió en diciembre cuando intentó asumir de prepo —y fuera del reglamento— y tuvo que ser sacado por la seguridad del recinto tras la clase reglamentaria que le brindó gratuitamente el entonces presidente del cuerpo, Alexis Guerrera.
“NO ME AYUDEN MÁS”
Eso pareció decir la diputada libertaria María Fernanda Coitinho cuando algunos legisladores de su sector intentaron justificarla luego del papelón que protagonizó al intentar leer el discurso preparado para defender la reforma laboral de Javier Milei. Entre desconciertos de propios y extraños, Coitinho no entendía que no se podía leer en el recinto, salvo citas y previo pedido de autorización.
Su compañero de banca, Alberto Ontiveros, señaló al comenzar su alocución que “No voy a leer. Como docente, y acá les digo a los colegas, sí, hay una colega que está aprendiendo a ser diputada”. Ante esto, todos se miraron azorados por blanquear que la legisladora en cuestión, desde que fue designada candidata a mediados del año pasado, no se haya preocupado por algo tan básico como saber qué debía respetar dentro del recinto.
Otro que intentó ejercer una ayuda a la novel diputada fue el siempre elegante Nahuel Sotelo. El hombre cercano a Romo, antes de chicanear al peronismo con que ayudó a aprobar la reforma laboral y pedir un aplauso para tal fin, indicó que “quiero aclarar una cosa que a nosotros nos llena de orgullo porque nuestro bloque de diputados está conformado por docentes como nuestra diputada María Fernanda, por expolicías, por arquitectos, por abogados, y está bien que no sepan ser diputados”, sostuvo Sotelo ante la sorpresa de su bloque.
Luego, el libertario llamó a rebelarse contra el reglamento al decir que “así como muchas veces se hace caso omiso al reglamento, estaría bueno que seamos un poquito más empáticos con aquellos que justamente no vienen de la política y que no tienen esta profesión de la política porque nosotros celebramos que tenemos diputados que vienen del campo laboral”. Ante esta última frase, a un diputado que no reporta a LLA ni al peronismo se le leyó en los labios decirle a su vecino de silla: “che, todos acá tuvimos y tenemos laburo, ¿este qué dice?”.
RAROS SILENCIOS EN LA TARDE LEGISLATIVA
En una sesión en la que hubo tiempo para que todos se expresen, muchos quedaron sorprendidos por el silencio de dirigentes que ocupan una banca y no emitieron sonido alguno. Diego Garciarena siempre se expresa en el recinto, pero el radical de UCR-Cambio Federal esta vez eligió no hablar. Sí estuvo; se cambió por unos minutos de banca y se sentó en la que le corresponde a Juan Pablo De Jesús, pero solo para charlar más de cerca con los diputados y diputadas peronistas.
Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes en uso de licencia, fue otra de las diputadas que no dijo nada sobre la reforma laboral. Si bien está sentada al lado de su compañero de militancia y presidente de Unión por la Patria, Facundo Tignanelli, solo se limitó a observar el picante cruce en vivo del matancero con Francisco Adorni y en redes con su hermano Manuel, jefe de Gabinete de Javier Milei. Algunos esperaban la palabra de la quilmeña, que en X emite opiniones y cruza a dirigentes opositores a toda hora. La próxima será.

El silencio que no defraudó fue el del jefe de los diputados libertarios, Agustín Romo, con la vista pegada en la pantalla de su último iPhone. Romo tuvo dos momentos en los cuales viró la mirada de su teléfono. Uno, cuando la diputada de la Izquierda, Mónica Schlotthauer, llamó pedófilo a Donald Trump. En ese momento, el tuitero buscó cómplices para sorprenderse, pero al no encontrar, atinó a sonreír. Otro de los momentos risueños para el ladero de Santiago Caputo fue cuando Tignanelli cruzó a los hermanos Adorni. Es sabido que se viene librando una interna feroz en LLA y es por eso que se festejó doble por parte de Romo: le pegaron a un competidor interno y él esquivó las balas dialécticas, aunque tenga por seguro que es muy difícil que La Cámpora se acuerde de él de manera pública.

