La advertencia ya llegó al Ministerio de Salud y pone en foco a uno de los sectores más sensibles del sistema: los monotributistas. Desde la OSECAC, la obra social de los empleados de comercio, alertaron que miles de afiliados podrían quedarse sin cobertura médica si no se corrige el desbalance entre lo que aportan y lo que cuesta sostener las prestaciones.
El planteo fue llevado directamente al ministro Mario Lugones por el titular del sindicato de Comercio, Armando Cavalieri, y el presidente de la obra social, Carlos Pérez. El diagnóstico es claro: el sistema no cierra.
En su planteo, señalaron que el costo promedio del Programa Médico Obligatorio supera los $100.000 mensuales por adulto, y trepa hasta los $160.000 o $170.000 en adultos mayores. En contraste, el aporte de un monotributista ronda apenas los $22.000. La brecha no solo es amplia: es estructural.
Ese desfase se traduce en números concretos. Según el informe presentado, con el aporte actual no se cubre ni una consulta médica. Una radiografía puede costar entre $80.000 y $150.000, mientras que un análisis clínico completo oscila entre $200.000 y $300.000. Si se escala a prácticas más complejas, como cirugías o tratamientos crónicos, los valores se disparan a millones de pesos.
El riesgo de quedar afuera del sistema
Desde OSECAC advierten que, de sostenerse esta ecuación, el sistema de obras sociales podría dejar de absorber a los monotributistas. En ese escenario, el impacto sería doble: por un lado, miles de trabajadores independientes perderían su cobertura; por otro, el sistema público debería absorber una demanda creciente.
Actualmente, más de 300.000 monotributistas están afiliados a esa obra social. La preocupación es que el deterioro no sea inmediato, pero sí progresivo. Por eso se planteó que si no hay medidas urgentes, los monotributistas corren el riesgo de quedar fuera del sistema.
Según comunicaron desde esa obra social, en la reunión con Salud se pusieron sobre la mesa dos alternativas. La primera apunta a equiparar el aporte de los monotributistas con el de los trabajadores en relación de dependencia, lo que implicaría un aumento significativo en lo que pagan mensualmente.
La segunda opción es aún más disruptiva: eliminar directamente el componente de salud del monotributo, lo que implicaría redefinir por completo el esquema de cobertura para ese universo.


