“Los malos de la película no son los que contratan niños, sino los que prohíben el trabajo infantil”. “Deberíamos considerar heroica la figura del narcotraficante”. Las frases no pertenecen a una exageración sacada de contexto ni a una provocación en redes sociales. Están escritas de forma literal en Defendiendo lo indefendible, el libro del economista estadounidense Walter Block con el que el presidente Javier Milei y la plana mayor de su Gobierno decidieron posar ante las cámaras.

Qué plantea el libro
Antes de cualquier reacción emocional, es necesario explicar de qué trata el texto. Walter Block desarrolla una defensa extrema del mercado como regulador absoluto de la vida social.

Bajo esa lógica, sostiene que muchas prácticas consideradas inaceptables no son inmorales, y que además cumplen una función positiva.
En uno de los pasajes más controvertidos, el autor afirma que quien contrata niños es tan “amable y benevolente” como cualquier otra persona y que la institución del trabajo infantil es “honorable”, con una supuesta trayectoria de buenas obras.

Según el libro, el verdadero daño no lo genera la explotación, sino la ley que la prohíbe.
Aquí está el link gratuito al libro en su formato electrónico, para quienes no puedan creer que lo que dice este artículo sea verdadero
La defensa del narcotráfico
El mismo razonamiento se aplica al narcotráfico. Block sostiene que el traficante cumple una función social al mantener bajo el precio de la droga. Cuando el precio sube, explica, no es por la sustancia ni por quien la vende, sino por la intervención del Estado.
En esa misma línea, el libro afirma que “cualquier acción que abarate el precio de la droga es una forma de aliviar el problema” y concluye que la figura demonizada es la del narcotraficante, mientras que las fuerzas de seguridad serían responsables del daño al interferir en el mercado.

Una lógica sin límites
A lo largo de sus páginas, “Defendiendo lo indefendible” también justifica monopolios privados, relativiza la contaminación ambiental, minimiza la explotación y aborda incluso escenarios donde la esclavitud aparece tratada como una transacción económica más.
El criterio es siempre el mismo. Lo que plantea es que si existe consentimiento y mercado, no hay límite moral que deba imponerse desde el Estado.
La foto y su significado
El punto de inflexión no es la existencia del libro ni su circulación académica. El hecho central es la imagen del presidente Javier Milei y sus ministros posando con el texto, validándolo simbólicamente desde el poder.
No se trata de una lectura privada ni de una cita aislada. La foto construye un mensaje y sentido político: ese cuerpo de ideas es mostrado como referencia intelectual de un Gobierno en funciones.
El ejercicio inevitable
La escena fuerza una comparación inevitable. ¿Qué habría ocurrido si un o una presidente/a de cualquier otro signo político hubiera posado junto a sus ministros con un libro que defiende la contratación de niños o presenta al narcotraficante como un actor social positivo?
El repudio mediático habría sido inmediato y transversal. No se habría hablado de debate teórico ni de libertad intelectual, sino de apología de prácticas socialmente inadmisibles.
La discusión excede la economía y la política partidaria. Lo que queda en cuestión es si existen límites éticos que un Estado no debería cruzar jamás, incluso (o particularmente) cuando decide mostrarse así en una foto.

