En medio de una creciente crisis cambiaria y con una nueva protesta programada en el centro porteño, el presidente Javier Milei decidió cancelar su viaje previsto a Israel para este fin de semana. La noticia se conoció poco antes del inicio en la Cámara de Diputados del tratamiento del decreto sobre el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta suspensión se suma a los viajes previamente cancelados a Chile y España.
“El Presidente de la Nación ha decidido postergar su viaje a Israel previsto para los próximos días. Fin”, indicó el vocero presidencial, Manuel Adorni, a través de su cuenta en la red social X, sin ofrecer más detalles. El Gobierno nacional confirmó que Milei no viajará a Tel Aviv, donde tenía agendada una reunión con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
La cancelación de este viaje se da en el contexto de un fuerte operativo de seguridad desplegado por las fuerzas de seguridad en Buenos Aires, con más de 2.000 efectivos, carros hidrantes y vallas para evitar que los manifestantes se congreguen frente al Congreso. A una semana de una represión que dejó casi 700 heridos y 150 detenidos, miles de personas se acercarán al microcentro porteño para exigir un aumento para los jubilados y rechazar las políticas represivas de Milei.
Menos millas para Milei
En días anteriores, el presidente también había suspendido su viaje a Chile, programado para el martes 11 de marzo, donde iba a participar en un seminario de economistas en Santiago. Asimismo, había cancelado su visita a España, prevista para el viernes 21 de marzo, cuando iba a recibir un premio del grupo libertario español denominado Club de los Viernes. Este grupo emitió un comunicado en el que explicó que Milei no asistiría debido a “la delicada situación que transcurre la política y la institucionalidad democrática” en Argentina.
Además de estas cancelaciones, el mandatario argentino ha estado bajo el foco de críticas por sus viajes al exterior, en un contexto de tensiones internas y problemas económicos. En los primeros ocho meses de su mandato, el Estado gastó 1.185.542 dólares en viajes, de los cuales un 27% se destinó a los desplazamientos del presidente.

