Javier Milei, quien durante años atacó duramente a China por ser un “régimen comunista”, sorprendió en su entrevista con Susana Giménez al alabar al gigante asiático por su ayuda financiera. Sin embargo, lo que debería ser un escándalo mediático, mostrando la inconsistencia del presidente, parece pasar desapercibido para los principales medios de comunicación, que prefieren no confrontar esta evidente contradicción y “fingir demencia”. El silencio de los medios ante este giro de 180 grados invita a preguntarse hasta qué punto la cobertura mediática puede ser selectiva.
Durante su campaña electoral y mucho antes, Javier Milei se presentaba como un férreo opositor al comunismo en todas sus formas. Entre sus blancos predilectos estaba China, país al que no solo criticó con dureza, sino que abiertamente declaró que no tendría ningún tipo de relación comercial con él.
“No voy a hacer negocios con comunistas. Soy un defensor de la libertad, de la paz y de la democracia”, solía decir Milei, en referencia a China, Venezuela y Cuba.
Sin embargo, a tan solo unos meses de haber asumido la presidencia, Milei parece haber dejado atrás sus convicciones ideológicas, mostrando un pragmatismo inesperado en relación a China.
En la entrevista mostrada este domingo con Susana Giménez, el presidente elogió al gobierno chino, destacando su papel clave al destrabar el swap de divisas que Argentina tiene con China, el cual permitió una mayor estabilidad financiera en medio de la falta de dólares que aqueja al país.
Esta declaración no solo contradice su discurso de campaña, sino que también pone en evidencia el giro de 180 grados en su política exterior.
El punto central de esta transformación radica en la necesidad imperiosa de renovar el swap con China, que fortalece las reservas del Banco Central. Este acuerdo es vital para la estabilidad económica de Argentina, lo que obligó a Milei a modificar su retórica anti-China. A pesar de su rechazo ideológico a los regímenes comunistas, la realidad económica lo empujó al presidente a estrechar lazos con el gigante asiático.
EL SILENCIO DE LOS GRANDES MEDIOS
Lo que resulta más llamativo de esta situación no es solo el cambio de postura de Milei, sino el silencio de los medios de comunicación.
Durante la campaña, estos mismos medios amplificaron el discurso vehemente del entonces candidato contra China y otros países comunistas.
Sin embargo, ahora que Milei ha dado un giro pragmático en su relación con China, parece que los medios prefieren mirar para otro lado, ignorando lo que debería ser una crítica evidente hacia el presidente.
Este silencio puede interpretarse como una suerte de complicidad o “fingimiento de demencia”, una actitud que no sorprende en un contexto mediático donde las contradicciones políticas tienden a ser minimizadas o directamente ignoradas.
En lugar de señalar el evidente contraste entre el Milei candidato y el Milei presidente, los medios parecen haber optado por no cuestionar el viraje en la política exterior del mandatario, evitando poner en tela de juicio su credibilidad.
¿EL TEOREMA DE BAGLINI APLICADO A CHINA?
El giro de Milei puede explicarse a través del llamado “teorema de Baglini”. Este teorema, propuesto por el diputado radical Raúl Baglini, sugiere que cuanto más cerca está un político de asumir el poder, más moderadas se vuelven sus posturas.
Es decir, lo que se dice en campaña puede estar muy alejado de lo que se hace al momento de gobernar. Milei, quien en su rol de economista y panelista televisivo defendía a capa y espada su oposición al comunismo, ahora se enfrenta a las limitaciones del pragmatismo en la gestión pública.
Lejos de sus postulados ideológicos, el presidente se vio obligado a adaptarse a las necesidades económicas del país, dejando de lado su retórica para mantener una relación estratégica con China.
Si bien no reniega de su alianza con Estados Unidos e Israel, su cambio de postura respecto al gigante asiático plantea interrogantes sobre hasta dónde está dispuesto a ceder en sus convicciones para mantener la estabilidad económica.
PRAGMATISMO MATA IDEOLOGÍA
La evolución de Javier Milei en su relación con China demuestra que, en política, el pragmatismo suele prevalecer sobre la ideología.
Sin embargo, el silencio de los medios de comunicación ante este cambio no hace más que acentuar la falta de rigurosidad y la doble vara hacia un mandatario que, en otro contexto (o si fuese de un signo político diferente) podría ser señalado como un “veleta”.
Frente a este panorama, la pregunta que queda es: ¿Cuántos más principios deberá abandonar Milei para sostener su gestión? Y, más importante aún: ¿Hasta cuándo los grandes medios seguirán guardando silencio cómplice?

