Maximiliano Abad dio a conocer algunos de los motivos por los que gran parte de la oposición bonaerense – solo acudieron dos alcaldes de la UCR– descreyó del llamado al diálogo realizado por el gobierno, a través de la misa por la “paz social” llevada a cabo el último sábado en Luján
En declaraciones al programa “Feudale Café” por La Cielo, el diputado bonaerense y presidente del Comité Provincia de la UCR, reivindicó la necesidad de un diálogo genuino pero marcó diferencias con el llamado del Frente de Todos: “La política es diálogo, es discusión. Es síntesis de ideas. Debemos profundizar la democracia a partir de fortalecer el diálogo. No estoy de acuerdo con aquellos que creen que la política es blanco o negro” expresó.
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Sin embargo, opinó que la convocatoria en Luján se alejó de esos objetivos y buscó un rédito partidario: “Se lo dije a los propios referentes del oficialismo. Con el intento de magnicidio a la vicepresidenta había un nuevo escenario para poder sentarnos a la mesa y conversar sobre una agenda real. La agenda de una sociedad que, producto de producto de las consecuencias de la pandemia, está agobiada, desestabilizada. La política tiene que dar respuestas y era el momento propicio pero se tiene que dar con una agenda real” insistió.
Para Abad, el acto del sábado “fue una convocatoria a la marchanta para ver si acumulaban dirigentes de diferentes expresiones políticas sin saber para qué” sostuvo.
“El gobierno desaprovechó la oportunidad”
En esa dirección, el titular del bloque bonaerense de Juntos en Diputados, consideró que el oficialismo malogró una oportunidad para alcanzar la unidad: “El mensaje de repudio al intento de magnicidio y la solidaridad con la vicepresidenta ya lo expresamos. En el caso nuestro fue en la Legislatura bonaerense. La segunda etapa era la de construir una agenda que permita dar alguna respuesta. El gobierno desaprovechó la oportunidad” dijo.
“El gobierno teatralizó el llamado al diálogo. Llamó a los dirigentes de la oposición con distintos interlocutores, de distintos lugares. Fue una cosa muy desordenada y desorganizada. El diálogo funciona de una manera distinta, se cuenta el para qué, qué es lo que se propone con ese objetivo y a partir de ahí si se dan las condiciones empezar una convocatoria ordenada” continuó.
Pese al intento fallido, afirmó que desde su lugar como legislador “no renuncio al diálogo porque la sociedad está esperando que le resuelvan los problemas”.
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