La ciudad de La Plata atraviesa uno de los momentos más críticos en cuanto al abastecimiento de Gas Natural Comprimido (GNC). Lo que comenzó como un desperfecto técnico en el sistema de Transportadora de Gas del Sur (TGS) se agravó con la persistente ola de frío, obligando a Camuzzi a priorizar el consumo residencial y restringir el suministro en las estaciones con contratos interrumpibles. En este contexto, el móvil de La Cielo 103.5, a cargo de Nicolás Chillón, recorrió las estaciones de servicio para recoger el crudo testimonio de quienes ven afectada su jornada laboral y su economía diaria.
En la intersección de la avenida 122 y calle 46, la fila de vehículos se extendía por casi dos cuadras, dando la vuelta por la calle 123. Allí, el panorama es de resignación y cansancio. Muchos conductores, especialmente taxistas y remiseros, se ven obligados a comenzar su día en plena madrugada para intentar garantizarse unos pocos metros cúbicos de gas antes de que el cupo diario se agote.
Madrugar no garantiza cargar
Para algunos, la jornada de trabajo comienza mucho antes de subir al primer pasajero. Un conductor en la fila relató su odisea: “Vine primero a las 4 de la mañana a hacer cola. A las 6 abrió, cargué dos horas y ahora (eran ya las 8 AM) vine de vuelta”. La frustración es evidente, ya que el tiempo destinado a la espera supera al tiempo de autonomía que brinda el combustible: “Es a veces perder más tiempo cargando GNC que lo que te dura”, lamentó el automovilista ante los micrófonos de “Palabras más, palabras menos“.
La situación en esa estación como la de casi todas es apremiante, ya que solo cuentan con un cupo de 1000 metros cúbicos diarios, lo que representa apenas una hora de expendio continuo.
“Es una vergüenza”, expresó otro chofer que llevaba 40 minutos esperando y veía con preocupación cómo empezaban a cerrar algunos surtidores. Según los testimonios, si no se carga durante la mañana, la búsqueda se vuelve imposible: “A la tarde no hay en ningún lado acá en La Plata. Si querés cargar, te tenés que ir hasta Berisso, al Puente Roma, no tenés otra chance”.
El impacto en el bolsillo y la rutina
El desabastecimiento les quita tiempo, y además pone en jaque la rentabilidad de quienes usan el auto como herramienta de trabajo.
Un trabajador que utiliza su vehículo para trasladarse hasta Capital Federal explicó que la escasez es exclusivamente un fenómeno regional: “Es acá en La Plata y Berisso, porque yo trabajo en Capital y allá está normal”. Ante la falta de gas, la alternativa de pasar a nafta resulta prohibitiva, ya que multiplica los costos en una ecuación económica que ya viene muy ajustada.
La dinámica de la ciudad también juega en contra. El regreso de la actividad laboral plena y el inicio de clases tras el receso invernal dispararon la demanda. Mientras estaciones como la de 32 entre 5 y 6 disponen de un cupo mayor (4000 metros cúbicos), las colas allí pueden alcanzar las tres cuadras desde temprano.
La incertidumbre persiste, ya que mientras se mantengan las bajas temperaturas, Camuzzi mantendrá las restricciones para asegurar el gas en los hogares. Para los trabajadores del volante, la realidad es una sola: “Lamentablemente no queda otra, hay que esperar”.

