La Libertad Avanza en la provincia dejó un fuerte mensaje de cara a las discusiones territoriales que se avecinan en municipios gobernados por el PRO. En Zárate, Oscar Ahumada, el ex futbolista de River que meses atrás se había incorporado al espacio y había anunciado su candidatura a intendente, comunicó su salida del partido en medio de las tensiones con el jefe comunal ritondista Marcelo Matzkin.
El movimiento tiene una lectura que trasciende la interna local. Mientras La Libertad Avanza y el PRO negocian cómo reeditar un frente electoral en la provincia de Buenos Aires, el caso Zárate exhibe una posible respuesta vertical a los conflictos que aparecen cuando los dos espacios comparten territorio y dirigentes con aspiraciones propias.
Ahumada confirmó su salida mediante una carta pública en la que evitó mencionar a Matzkin, a La Libertad Avanza o a los concejales libertarios que protagonizaron el reciente enfrentamiento en el Concejo Deliberante. Sin embargo, su mensaje dejó varias referencias a la discusión que atravesó al oficialismo local.
“Hoy elijo continuar este camino con independencia y responsabilidad”, sostuvo el ex jugador, quien aseguró que no se aleja de la política y que comienza “una nueva etapa” para construir una alternativa para Zárate.
Del anuncio de candidatura a la salida
La salida de Ahumada adquiere especial relevancia porque no se trataba de un dirigente más dentro del armado libertario. Su incorporación había aportado a LLA una figura conocida fuera de la política tradicional y, posteriormente, había anunciado su intención de competir por la intendencia de Zárate.
Su desembarco había ocurrido en paralelo a la construcción territorial de La Libertad Avanza, que busca ampliar su presencia en municipios bonaerenses de cara a 2027.
Ahora, pocos meses después, ese proyecto deberá encaminarlo por fuera del armado violeta.

La versión que circula en el escenario político local vincula su salida con las diferencias que mantuvo con Matzkin y con la posición de los concejales libertarios frente a los proyectos impulsados por el intendente del PRO. En particular, Ahumada es señalado dentro de esa disputa como uno de los dirigentes que habría promovido que los ediles de LLA no acompañaran iniciativas del Ejecutivo municipal.
El antecedente inmediato fue el rechazo en el Concejo Deliberante del proyecto 205, que contemplaba, entre otras medidas, una reducción de tasas para fomentar la construcción, avances para resolver litigios vinculados con propiedades y un convenio con Nación para terminar los edificios del antiguo Plan Procrear.
Después de aquella votación, Matzkin apuntó directamente contra los cuatro concejales libertarios y cuestionó que quienes habían llegado al Concejo identificándose con las ideas de Javier Milei no acompañaran una iniciativa que, según el intendente, defendía la propiedad privada, reducía la presión fiscal y buscaba avanzar en un acuerdo con el Gobierno nacional.
Ahora, la salida de Ahumada suma un capítulo nuevo a esa disputa.
Una señal de disciplinamiento para los territorios
El caso puede convertirse en un anticipo de una discusión que será cada vez más importante si el PRO y LLA finalmente consiguen reeditar una alianza electoral: quién manda en los municipios donde ambos espacios tienen representación y qué dirigentes tendrán margen para construir una candidatura propia.
Zárate ofrece un escenario particularmente sensible. Matzkin pertenece al PRO y es uno de los intendentes bonaerenses más cercanos a Cristian Ritondo, dirigente que viene reclamando que el partido conserve el gobierno de los municipios donde ya tiene intendentes.

La salida de Ahumada puede leerse, en ese contexto, como una señal de que la conducción libertaria no necesariamente está dispuesta a tolerar armados locales que entren en conflicto con los acuerdos que intenta construir desde arriba.
El mensaje resulta todavía más significativo porque Ahumada no era un dirigente desconocido. Su pasado como futbolista profesional, su paso por River y su exposición pública le daban a LLA una figura con reconocimiento más allá de la estructura partidaria.
Paradójicamente, quien hizo famosa una de las frases más recordadas del fútbol argentino terminó protagonizando un nuevo capítulo político en el que, esta vez, decidió no quedarse callado.
“Silencio atroz” había sido la expresión con la que Ahumada quedó asociado después de una conferencia de prensa en 2008, tras una derrota de River ante San Lorenzo. Ahora, en su despedida de LLA, eligió exactamente lo contrario: una extensa carta pública para explicar que se va y anticipar que continuará construyendo una alternativa política en Zárate.
El interrogante que deja Zárate
La pregunta que queda abierta es si lo ocurrido con Ahumada constituye solamente una resolución de la interna zarateña o si anticipa el mecanismo con el que La Libertad Avanza buscará resolver los conflictos territoriales que inevitablemente aparecerán con el PRO.
Porque el desafío de una eventual alianza no será solamente repartir candidaturas o definir quién encabeza las listas. También deberá resolver qué ocurre con los dirigentes libertarios que pretenden competir contra intendentes del PRO, con los concejales que responden a estructuras diferentes y con los armados locales que ya tienen sus propios liderazgos.
En Zárate, por ahora, la señal parece clara: el candidato que LLA había mostrado para disputar la intendencia terminó afuera del espacio antes de que comenzara formalmente la carrera electoral.
Ahumada, sin embargo, dejó en claro que no piensa retirarse. “Hoy elijo continuar este camino con independencia y responsabilidad”, escribió.
La disputa por Zárate, entonces, lejos de cerrarse, puede estar entrando en una nueva etapa.

