El periodismo argentino despide a una de sus figuras más emblemáticas, polémicas e inagotables. Samuel “Chiche” Gelblung falleció este miércoles 9 de septiembre a los 82 años en el Sanatorio Mater Dei de Palermo Chico, donde se encontraba internado en terapia intensiva tras sufrir una afección respiratoria y complicaciones de salud derivadas de un accidente doméstico.
El deterioro de su estado comenzó el último fin de semana, cuando sufrió una caída en su domicilio que le provocó una herida en la cara. Tras no poder salir al aire en su programa del domingo, fue ingresado al centro médico a principios de semana para evaluar si su cuadro general guardaba relación con aquel golpe. Pese a los esfuerzos médicos en la unidad de cuidados intensivos, el conductor no logró recuperarse.
En los últimos años, la salud de Gelblung había mostrado señales de alarma que él prefirió enfrentar con su vorágine laboral habitual. En abril pasado se le habían colocado dos stents tras una descompensación que lo mantuvo tres días en el Sanatorio Los Arcos. Fiel a su estilo de “trabajar igual” contra todo consejo médico, tras recibir el alta retomó de inmediato sus compromisos al frente de Hola Chiche (Radio del Plata AM 1030) y Chiche en vivo (Net TV). Previamente, había atravesado internaciones por cuadros febriles y por una insuficiencia renal en 2023 causada por el consumo prolongado de analgésicos.
Una infancia entre la disciplina, las calles y la búsqueda de libertad
Detrás del personaje público se escondía una niñez compleja que moldeó su carácter independiente. Criado en el seno de una familia de militancia comunista y estricta en sus afectos, Gelblung asumió responsabilidades desde muy pequeño. A los 8 años colaboraba en la clandestinidad política y a los 10 trabajaba trasladando pedidos para la fábrica de cuero de su padre. Aunque asistió solo a la escuela primaria en Villa Devoto —donde entabló amistad con chicos de la calle y vivió de cerca tragedias que lo marcaron a temprana edad—, suplió la falta de formación académica mediante un voraz método de autodidactismo en bibliotecas públicas.

Tras duras disputas familiares provocadas por la rigidez dogmática del hogar, decidió independizarse a los 15 años. Trabajó de manera ambulatoria vendiendo medias y, posteriormente, la Enciclopedia Británica. Un destacado desempeño en este último empleo le valió a los 16 años un viaje por Europa que expandió definitivamente su visión del mundo. Esas experiencias tempranas de desarraigo, rigor laboral y distancia familiar no solo marcaron su vida personal, sino que condicionaron la crianza de sus tres hijos junto a su esposa Cristina Seoane, buscando ser para ellos un padre presente como contrapartida a su propia historia.
Una carrera entre el rigor, la audacia y la polémica
Gelblung comenzó su extenso recorrido en los medios en 1966 en la revista Gente. Apenas un año después, demostró su vocación de cronista al cubrir la Guerra de los Seis Días. Esa vocación por el terreno bélico se mantendría intacta hasta sus últimos años: en 2022, con 78 años, viajó a Europa del Este como corresponsal para cubrir el conflicto entre Rusia y Ucrania.
A lo largo de las décadas de 1970 y 1980, dejó su huella en la gráfica dirigiendo publicaciones de gran impacto como La Semana, antes de ser pionero en la era digital con la fundación del portal Minuto Uno en 2006.
Sin embargo, el hito que terminó de consolidar su cara más popular y masiva ocurrió en la década de 1990 con Memoria, el emblemático programa de Canal 9. Desde allí, Gelblung moldeó un lenguaje televisivo propio caracterizado por el tono directo, la espectacularidad y el abordaje sin filtros de temas de actualidad, casos policiales y fenómenos paranormales. Entre sus momentos más recordados figuran la recreación del caso Roswell con la simulación de la autopsia a un extraterrestre, o controversias judiciales como la denuncia por apología de la droga tras su entrevista al filósofo español Antonio Escohotado.
Su estilo rupturista lo hizo merecedor de múltiples distinciones, incluyendo el Premio Konex y varios Premios Martín Fierro como conductor periodístico y panelista. Con su partida, el panorama mediático pierde a un hacedor incansable que convirtió la noticia y el espectáculo en un formato de autor inolvidable.

