La periodista Nancy Pazos lanzó una de las definiciones más filosas y lúcidas sobre el fenómeno Javier Milei y la fidelidad de una parte de su electorado, a pesar de la crisis económica y el ajuste. Fue durante una entrevista en el programa “¿Qué pasó?”, que conduce Jorge Peroni los sábados por la mañana en LA CIELO 103.5 FM.
En una charla cargada de conceptos sobre la política actual, Pazos apuntó al costado emocional y psicológico de quienes sostienen su voto a Milei, aún cuando las medidas del gobierno los perjudican directamente. Y puso en palabras algo que muchos piensan pero pocos dicen en público.
“Hay una herida narcisista en el votante mileísta. Para retroceder en ese discurso, primero tendrían que admitir que fueron engañados vilmente, que son unos pelotudos. Y a la gente no le gusta andar por la vida reconociendo que fue un pelotudo”, disparó la periodista en una de las frases que más impacto generó.
Una fidelidad que resiste el ajuste
Consultada sobre cuánto tiempo más puede durar ese vínculo entre el votante y un gobierno que lleva meses de recesión, tarifazos y caída del consumo, Pazos explicó: “Hace un año y medio que se entusiasmaron con Milei. Y desilusionarte implica no solo asumir que te mintieron, sino reconocerlo ante los demás. Nadie quiere pasar por eso. Esa es la herida narcisista que sostiene todo esto”.
Además, remarcó que la falta de una alternativa clara desde la oposición colabora con esa resistencia. “Para terminar de desilusionarte, tenés que tener enfrente a alguien que te esté marcando las cosas con sentido común y con lógica. Hoy no está pasando”, afirmó.
Milei, el poder y el olfato político
Durante la entrevista, Nancy Pazos recordó también que fue de las primeras periodistas en advertir que Milei podía ganar las elecciones. “Yo tengo olfato político. Y veía que con esos números de la economía y esa desilusión social, que Massa ganara era un milagro”, sostuvo.
Además, destacó un rasgo que, según ella, Milei comparte con Cristina Fernández de Kirchner: la autenticidad. “Son tipos que creen genuinamente en lo que piensan, aunque puedan estar equivocados. En política eso es rarísimo”, agregó.

