Axel Kicillof cerró el debate por el Día de la Industria con una contundente respuesta a los empresarios que habían puesto sobre la mesa la discusión por Ingresos Brutos: aseguró que la estructura tributaria bonaerense puede revisarse, pero sostuvo que la crisis del sector tiene un responsable central. “La macro de Milei es la que los está fundiendo”, lanzó.
El gobernador habló ante representantes de distintos sectores industriales en el Parque Industrial Tecnológico Aeronáutico Morón (PITAM), donde minutos antes la propuesta de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) para modificar Ingresos Brutos había generado un debate entre los propios empresarios.
Kicillof recogió el guante y aseguró que está dispuesto a discutir la estructura impositiva de la Provincia, aunque rechazó que allí se encuentre la explicación central del derrumbe que atraviesa la industria.
“Con esta misma estructura impositiva, que seguramente es perfectible y se puede discutir o corregir, a estos mismos industriales les iba bien”, sostuvo el mandatario.
La respuesta al debate por Ingresos Brutos
El gobernador aclaró que no pretendía defender “ni el peso, ni la presión, ni las características” de los impuestos bonaerenses y remarcó que existen cuestiones tributarias que pueden discutirse.
Pero enseguida estableció el eje de su diagnóstico: “Hoy, si le va mal al sector industrial argentino y bonaerense, es porque hay un responsable que se llama Javier Milei y son sus políticas las que están generando los problemas que tenemos hoy”.
Kicillof sostuvo que luego pueden debatirse las herramientas para “atajar, mitigar o compensar” las consecuencias de la crisis desde una provincia, pero cuestionó que la discusión se concentre exclusivamente en algunos puntos de Ingresos Brutos.
Para reforzar su argumento, citó datos sobre la composición de la presión tributaria en el sector agropecuario y señaló que los impuestos municipales representan el 0,7% y los provinciales el 5,7%, mientras que cerca del 94% restante corresponde a tributos nacionales.
“Podemos hablar de uno, dos o tres de Ingresos Brutos, pero te aseguro que no va a cambiar la ecuación”, afirmó.
El mandatario ejemplificó además con el costo de la energía. “Si el gas salía tres dólares y ahora sale 23, y tiene un peso importante en tu estructura de costos, con bajar una tasa uno o dos por ciento por supuesto que puede representar un alivio, no lo niego, pero el problema de rentabilidad es resultado de una política nacional”, planteó.
“Hay un plan sistemático de desindustrialización”
El discurso del gobernador fue todavía más duro cuando analizó la situación general del sector. Kicillof recordó que durante la jornada habían hablado representantes de diez actividades diferentes y que todos habían coincidido en un mismo diagnóstico: la crisis atraviesa a toda la industria argentina.
“Hay un problema con la industria argentina en general. Lo que está pasando es sistemático”, aseguró.
Para el mandatario bonaerense, el país atraviesa “una etapa de quiebre en la industria” y no existen perspectivas de mejora mientras se mantenga la actual orientación económica.

“Hay un plan sistemático de desindustrialización de la Argentina. Es una decisión política del Gobierno nacional desindustrializar el país”, afirmó.
Incluso fue más allá y calificó esa decisión como “inadecuada, criminal y suicida”. Según Kicillof, no se trata de una política económica que esté funcionando mal o produciendo resultados inesperados.
“La política económica está andando bien en el sentido de darle los frutos esperados: está quebrándolos a todos ustedes. Es el objetivo”, les dijo a los industriales.
En ese punto llegó una de las frases más fuertes de su intervención: “Quieren un país sin industria. Es la macro de Milei. La macro es desindustrializar el país, la macro de Milei es la que los está fundiendo”.
Salarios, dólar, tarifas y tasas
Kicillof cuestionó además varios de los pilares de la política económica nacional y sostuvo que la caída del salario real terminó golpeando directamente al mercado interno.
“El resultado atrás del mostrador es parte del costo y una reducción genera más rentabilidad. Pero cuando vas a vender, si bajaron los salarios, bajaron las ventas. Están matando el mercado interno”, afirmó.
También cuestionó el esquema cambiario, al sostener que el tipo de cambio actual resulta desfavorable para la producción nacional y facilita la competencia de productos extranjeros.
“Estamos subsidiando con el tipo de cambio a los países de afuera”, sostuvo.
A eso sumó el impacto de las tarifas dolarizadas y las altas tasas de interés. Según planteó, la política monetaria mantiene el costo del crédito en niveles incompatibles con las necesidades de la industria porque responde principalmente a la necesidad de evitar una presión sobre el dólar.
El gobernador cerró con una advertencia a los empresarios: esperar que la situación mejore sin modificar la política económica, dijo, puede profundizar todavía más la crisis. “No es cuestión de esperar. Cuando más esperemos, peor. Hay que cambiar la política económica”, afirmó.
Y planteó una salida posible desde su diagnóstico: si el deterioro de la industria es consecuencia de decisiones políticas, también puede revertirse con otro rumbo. “Con otra orientación y otro rumbo se puede revertir la situación”, concluyó.

