La cumbre del PJ bonaerense de Costa del Este se pareció, por momentos, a una terapia familiar donde el objetivo es no guardarse nada. Ironías aparte, frente al mar, hubo un desahogo grupal. Quizá avalados por un estilo de conducción más horizontal que vertical, varios dirigentes hablaron sin pelos en la lengua y hasta saldaron cuentas pasadas.
Según pudo reconstruir INFOCIELO, al momento de tomar el micrófono, los más enérgicos y efusivos fueron Pablo Moyano –consejero por la rama sindical- y Sergio Berni –por la Segunda Sección-. Cada uno a su manera.
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El camionero, sin dar nombres, se la agarró contra los que no estuvieron. Palabras más, palabras menos, dijo: “Basta de estas pelotudeces, de faltar, de no venir. Estoy cansado de estos pelotudos que faltan”. Según los presentes, los destinarios, puntualmente, era los matanceros Fernando Espinoza y Verónica Magario.
El exviceministro de seguridad –y actual senador provincial- fue uno de los últimos en hablar. Fiel a su estilo marcial, fue rápido y conciso. “Hoy el peronismo no parece un partido opositor”. Esa fue su primera frase, como para romper algo más que el hilo. Enfrente, Menéndez lo miraba con su mejor cara de póquer.
“Ustedes dicen que ellos son profesionales –por Cambiemos-, bueno y nosotros somos amateur”, agregó. Para ese momento, había logrado tener la atención de todos. “No podemos anotar los problemas de la gente en un papel, ya las sabemos”, continuó. Los que tenían una lapicera en la mano, porque estaban haciendo un punteo de los temas tratados, la guardaron disimuladamente.
Después de una cadena de recriminaciones, Berni cerró con un guiño al Tano. “Que el presidente del partido se saque las fotos que quiere. Su función es dialogar con todos. No es problema mientras no sea usado para otras cosas”, completó.
Con menos vehemencia, Pichi Fisher, alcalde de Laprida, retomó los conceptos de Berni y pidió “ser y parecer” oposición. No obstante, aprovechó su turno para pedir que “el peronismo retome su defensa histórica de las autonomías municipales”. Hubo varios que dudaron si se trataba o no de unas las banderas pejotistas pero igual apoyaron la moción.
Como para distender y sincerar que muchos de los que estaban ahí supieron tener sus cruces, Fernando Grey –vicepresidente- recordó: “Pablo –por Moyano- vos me quemaste 20 mil gomas en la puerta del Municipio y ahora estamos acá”. La anéctoda causó una risa generalizada. Se refería a un conflicto por despidos de recolectores de residuos en Esteban Echeverría. “Pero te respeto por tu posición”, señaló.
Con un tono más sereno, Walter Torchio fue otro de los que pidió que sea el Partido el que “encauce” los reclamos de los intendentes del interior, como los cuestionamientos al pacto fiscal que les propone María Eugeni Vidal. También se animó a plantear que el peronismo se tiene que “reconciliar con el campo” si quiere ser competitivo en 2019.
Aunque no hacía falta, el jefe comunal de Carlos Casares recordó las palizas que sufrió Unidad Ciudadana y Cumplir por afuera de la Tercera Sección, en la Buenos Aires profunda. La prédica sirvió porque la cuestión rural, según se prometió desde la presidencia, será una de las prioridades.
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