Hay conquistas que quedan grabadas a fuego en las páginas doradas del fútbol, y la Copa Libertadores 2009 lograda por Estudiantes de La Plata es indudablemente una de ellas. Mariano Andújar abrió el baúl de los recuerdos para revelar intimidades de la mística Pincha, la sabiduría táctica y emocional de Alejandro Sabella y las anécdotas más insólitas de una noche imborrable en Belo Horizonte.
La figura de Sabella trasciende lo estrictamente táctico; Pachorra era un maestro en la construcción psicológica y humana de sus planteles. Andújar recordó una de las gestualidades motivacionales más emblemáticas del deté antes de afrontar las instancias decisivas del torneo continental: “Alejandro nos trajo un cuadro, pero con el marco solamente. Y nos dijo: “Bueno, ya acá les traje el marco. La foto se la tienen que poner ustedes de ahora en más”. Aquel gesto simbólico caló profundo en el vestuario. Estudiantes entendió que la estructura estaba montada y que la gloria dependía exclusivamente de la personalidad, la unión y el fútbol que ellos plasmaran en la cancha.
El partido de vuelta de la gran final ante Cruzeiro comenzó cuesta arriba. Tras el 0-0 en La Plata, los brasileños se pusieron en ventaja a los 7 minutos del segundo tiempo. Sin embargo, lejos de caer en la desesperación, el León dio una muestra impecable de jerarquía y fortaleza mental. “Empezamos perdiendo el segundo tiempo, pero teníamos un equipo de hombres y nos repusimos rápido. Nos hacen el gol y nosotros enseguida le empatamos. Si no le empatás enseguida, viste cómo son los brasileros: te la empiezan a mover, el Mineirão es gigante y no la agarrás más”, rememoró el arquero.

El empate relámpago de Gastón Fernández aplacó el empuje del estadio y le devolvió el control emocional a Estudiantes, que más tarde daría vuelta el marcador con un cabezazo histórico de Mauro Boselli para sellar el 2-1 definitivo.
Durante la entrevista en Todo por la misma, Andújar mostró el tatuaje que lleva en su brazo izquierdo y reveló la intrahistoria de esa promesa nacida en pleno partido: “Hay una foto que estoy abrazado con el Colo Re en el primer gol y le digo: ‘Vamos, aguantemos el resultado, vamos a los penales que lo ganamos’. Firmábamos ir a penales porque veníamos de perder en diciembre la final de la Sudamericana en el alargue… Ahí dije: ‘Si ganamos, me la tatúo en la copa'”.
La mística de un club acostumbrado a renacer
Al reflexionar sobre el significado de volver a llevar a Estudiantes a la cima de América tras 39 años de espera, el exarquero remarcó que los logros del León responden a una cultura institucional duradera. “Habían pasado muchos años y volvimos a salir campeones. Fue una secuencia de tres o cuatro años de pelear todo. Son ciclos que Estudiantes tiene: por lo general, cada tantos años vuelve a arrancar un ciclo ganador y haberlo vivido es muy importante. Era muy difícil ganarla de visitante así”, concluyó el referente .

