El regreso de Carlos Joaquín Correa en este mercado de pases a Estudiantes de La Plata fue uno de los movimientos más rimbombantes de los últimos años en el fútbol argentino. El Tucu se sumó a un grupo con grandes referentes, como Guido Marcelo Carrillo, su gran amigo, pero también con José Ernesto Sosa.
Con el Príncipe, hoy ya Rey, se da algo particular. El experimentado volante ofensivo ya va viviendo sus 41 años y le lleva prácticamente 10 de distancia al atacante que llegó proveniente del Botafogo de Brasil, en una coincidencia en campo biológicamente imposible. El tucumano tiene 32 recién cumplidos y promete pasar un largo tiempo con la roja y blanca.
Es la primera vez que comparten plantel debido a la diferencia de edad entre ambos, debido a que cuando Correa debutaba, Sosa ya brillaba en Europa, y en el Viejo Continente nunca pudieron compartir equipo más allá de que pasaron por grandes instituciones de Italia o España.

En el Clásico Platense, fue la primera vez en el verde césped del Jorge Luis Hirschi, en un momento muy especial, debido a que pudo ser el último cruce de la ciudad para el Príncipe, tirando algunas paredes con el Tucu, algo que despertó mucha emoción en los hinchas que disfrutaron otra victoria ante Gimnasia.
Un futuro cercano que ilusiona a todos
Sin dudas, la recta final del año será muy vibrante para ambos, buscando junto al artillero de Magdalena y otros líderes del grupo como Fernando Muslera, Leandro González Pirez y Ezequiel Piovi de llevar al León a su quinta Copa Libertadores de la historia.


