La tensión se adueñó del Parque Saavedra de La Plata. Agentes de la Secretaría de Control Urbano municipal irrumpieron en el sector cerrado del predio con el fin de intimar y desalojar la emblemática Biblioteca Popular Infantil “Del Otro Lado del Árbol”.
La medida desató una ola de preocupación e indignación en la comunidad local, que comenzó a movilizarse para defender un espacio que es un faro cultural para las infancias platenses desde hace más de una década.
La fundadora del proyecto, la docente Paula Kriscautzky, confirmó la situación crítica mediante mensajes urgentes a sus allegados. “Hola. Nos quieren desalojar, tenemos acá una patrulla municipal, nosotros vamos a quedarnos acá y que nos vengan a sacar con la topadora. Eso que dijimos en chiste… bueno, está pasando”, alertó con profunda angustia pero decidida a resistir.

Resistencia comunitaria frente al avance municipal
El operativo de Control Urbano a bordo de patrullas municipales se topó con la firme postura de quienes sostienen cotidianamente la biblioteca. Lejos de acatar pasivamente la orden, los referentes del espacio exigieron la presencia de autoridades que brinden explicaciones formales.

En un testimonio directo que llegó a Infocielo en las últimas horas, Kriscautzky relató el cruce con los agentes de seguridad: “Por ahora sí, yo lo que les dije, imagínate, a todo el mundo” le da cosa” venir a decirnos. Vinieron patrullas municipales… yo les dije que venga un funcionario municipal a explicarnos, que estamos acá, que los esperamos”. La consigna es clara: no abandonarán el predio que recuperaron y llenan de vida, a menos que un funcionario asuma la responsabilidad política del desalojo.

El origen de un refugio para las infancias
Para comprender la indignación colectiva, es necesario remontarse al origen del espacio. Fundada el 2 de abril de 2011, “Del Otro Lado del Árbol” nació de un acto de amor y resiliencia. Paula Kriscautzky concibió el proyecto tras perder a su hija Pilar de cinco años por un cáncer cerebral.
Durante los duros tratamientos, los cuentos y la literatura infantil fueron las ventanas que permitieron a la niña y a su familia sobrellevar la enfermedad.
Tras su fallecimiento, la comunidad se organizó de manera autogestiva para recuperar una antigua aula taller abandonada en el Parque Saavedra (calles 14, 66 y 67). Lo que era un espacio gris se transformó en una biblioteca infantil pública, un parque con un barco de madera esculpido por el artista Fernando Rigone, y un centro cultural que hoy recibe a más de 12.000 niños al año, sirviendo como un alivio emocional clave frente al Hospital de Niños Sor María Ludovica, ubicado enfrente.
Obras millonarias, polémica y desatención oficial
Este conflicto ocurre en medio de la remodelación del Parque Saavedra por parte del municipio de La Plata. El proyecto incluye modificaciones viales en las calles perimetrales (12, 14 y 64) y la ampliación de zonas verdes, lo que generó algunos rechazos de vecinos autoconvocados que judicializaron la iniciativa mediante amparos por aducir falta de diálogo y planificación urbana.
Mientras la comuna ejecuta la obra que incluyen reformas viales y pavimento ecológico, la biblioteca ya venía denunciando la falta de contacto con ellos. Sus coordinadores reclamaban por la falta de iluminación nocturna en el sector cerrado, la ausencia de baños adecuados y la falta de seguridad, algo que debería subsanarse tras concluir la obra.
El conflicto escaló hasta el Concejo Deliberante de La Plata con pedidos de informes de la oposición, que exigían obras de infraestructura urgentes para garantizar el normal funcionamiento del espacio infantil.
Una comunidad en alerta permanente
La avanzada municipal contra la biblioteca se suma a que en el predio del Parque Saavedra conviven otras expresiones comunitarias como la Ecoferia “Tierra Sabe”, una huerta comunitaria y grupos de murga. Feriantes y vecinos se encuentran en alerta, advirtiendo que el plan oficial de “limpieza” tiene un trasfondo expulsivo que atenta contra las fuentes de trabajo y la cultura popular del barrio.

