Esta noche a las 21:00, los vecinos del barrio El Mondongo en La Plata llevarán a cabo una nueva jornada de protesta contra la inseguridad que sufren a diario. La convocatoria, que promete hacerse sentir en toda la zona de Plaza Mateu, fue cubierta en vivo por FM La Cielo 103.5.
En el programa “Todo no se puede”, el cronista Nicolás Chillón dialogó con Daniel Domínguez, referente de la Asamblea Vecinal del Mondongo, quien remarcó que el fin de la acción “es tratar de de hacernos visibilizar de alguna manera”, ante un contexto crítico donde los reclamos vecinales parecen quedar en el olvido.
La manifestación de hoy combinará cacerolas, bocinas y alarmas para llamar la atención de las autoridades tras haber agotado las vías administrativas usuales.
Domínguez relató que esta medida de fuerza se repite de manera sostenida como último recurso de la comunidad: “Los últimos viernes estamos organizando estos ruidazos, eh bocinazos, alarmazos, eh golpear las ollas de cacerola”, repasó el vocero.
Los vecinos intentaron comunicarse sin éxito con los responsables de la seguridad: “tratar de que nos escuchen porque de otra manera no se escuchan. Presentamos notas, firmas”, lamentó en el diálogo radial.
El agotamiento vecinal es generalizado y responde a un crecimiento de diversas modalidades delictivas en toda la capital bonaerense. De acuerdo con el referente de la asamblea, la paciencia comunitaria se agotó por completo debido a la falta de prevención eficiente.
“Estamos cansados, estamos cansados de las entraderas, de los motochorros, de la venta de droga en nuestro barrio”, enumeró con preocupación Domínguez en La Cielo, describiendo un panorama desalentador que se repite semana tras semana en las calles de la barriada platense.
El flagelo del narcotráfico
Aunque los arrebatos callejeros son constantes, el problema más grave y complejo en El Mondongo es el avance del narcotráfico a la vista de todos. El referente vecinal apuntó contra la inacción policial y la facilidad con la que los sospechosos recuperan su libertad. “El barrio estamos llenos de de venta de droga de en cada esquina. Hay cuevas, hay sucuchos, hay pensiones y las denunciamos y no pasa nada”, fustigó Domínguez, quien además remarcó con indignación la cercanía del conflicto: “Seis cuadras de casa de gobierno”.

El negocio de los estupefacientes funciona de manera abierta durante horas específicas y utiliza fachadas para disimular la comercialización. Domínguez detalló que esta operatoria se extiende desde el atardecer hasta la mañana del día siguiente en puntos clave.
“A partir de las 6 de la tarde hasta las 8 de la mañana, 9 de la mañana otro día, en diferentes puntos del barrio tenemos esa modalidad de de la fachada de la prostitución”, reveló el vocero barrial, aclarando que “no estamos en contra de las chicas que trabajan, sino el tema es que utilizan la prostitución callejera para vender droga”.
Esta circulación constante de drogas alimenta la delincuencia común, ya que los adictos recurren a robos rápidos o destrozos de vehículos para obtener objetos de valor que luego canjean.
Los vecinos acumulan evidencias fílmicas de este pernicioso mecanismo de intercambio. “Intercambian cosas porque hay firmaciones de los vecinos y demás que vienen con un bolsito, con algo y se llevan una línea de merca”, denunció el referente, graficando un circuito delictivo circular que destruye el tejido social del barrio.
Alarmas, rejas y vecinos que deciden armarse por ‘mano propia’
Ante la falta de respuestas gubernamentales, los habitantes de El Mondongo han tenido que blindar sus hogares. Sin embargo, la persistente desprotección llevó a situaciones extremas de autodefensa que preocupan a la propia asamblea.
“Hay alarmas vecinales, hay rejas, hay rejas electrificadas… mucha gente que se armó en el barrio porque estaba cansada, tiraba dos, tres tiros al aire y listo”, relató Domínguez en “Todo no se puede“.
No obstante, el referente dejó en claro la postura del movimiento: “pero gente armada, legítimo usuario y demás, pero no no es la solución, no buscamos eso”.
La ineficacia de los canales oficiales provoca una severa caída en las denuncias policiales, generando una cifra negra de criminalidad que oculta la verdadera dimensión de la crisis. El asambleísta detalló que el volumen de ilícitos es altísimo, pero el desgaste desalienta las denuncias formales en la comisaría novena o de forma online. “Estamos teniendo un promedio de cinco a siete robos por semana en el barrio, uno por día, digamos”, graficó Domínguez, señalando que la falta de estadísticas reales es consecuencia del “hartazgo de denunciar y que no pase nada”.
Esa resignación obliga a los vecinos a asumir los robos cotidianos de menor escala como un costo inevitable de vivir en la zona, resignándose a depender de seguros o a recuperar sus bienes con recursos propios. “Te roban una bicicleta y no denuncias, te roban un celular. Total tenés seguro, pagas un seguro y te la responden”, ironizó el asambleísta.
El panorama es aún peor para quienes carecen de cobertura: “si no tenés seguro, tenés lamentablemente juntar la pata de vuelta para comprártelo”, comentó con dolor.
Articulación de las asambleas barriales
Para resistir esta realidad, los vecinos organizados articulan redes con otras barriadas platenses, uniendo fuerzas a pesar del desgaste y las interferencias políticas. “Hace 5 años formamos lo que era la asamblea de asambleas, que eran 21 barrios de la ciudad de la Plata”, recordó Domínguez. A pesar de los obstáculos, la solidaridad sigue en pie: “en el caso nuestro, Los Hornos, City Bell, Villa Elisa , estamos en comunicación total y estamos en conjunto haciendo un montón de cosas siempre a favor del vecino”.
La acción acústica programada para esta noche es fruto de esa coordinación interbarrial y representa la determinación de los frentistas de visibilizar su reclamo sin importar el clima o las dificultades de movilización.
“A las 21 horas caserolazo, sirenazo, alarmazo… cualquier persona no necesita que llueva, truene, no tiene que salir de la casa, nada”, insistió Domínguez, convocando a sumarse de forma unificada desde la seguridad de cada vivienda.
El objetivo último de la movilización de este viernes es que el reclamo de los vecinos resuene con fuerza en las esferas de decisión para obtener soluciones reales y no operativos preventivos transitorios.

